La tiña del pie interdigital (tinea pedis, o “pie deatleta”) es la forma clínica más frecuente de dermatofitosis del pie. Hoy
hacemos un breve repaso de una entidad ya revisada en otras ocasiones en este
blog, pero que por su frecuencia no está de más recordar, a partir del caso
clínico de Pelayo, nuestro paciente de esta semana, y con la última revisión
del UpToDate.
La tiña del pie se presenta casi siempre en adultos y
adolescentes, siendo rara antes de la pubertad. Si es una tiña, ya sabemos que
está provocada por hongos dermatofitos, como Trichophyton rubrum, T.
mentagrophytes / interdigitale complex o Epidermophyton floccosum. Es
una infección que se adquiere por contacto directo con el microorganismo
causante, en esta localización sobre todo por caminar descalzo en sitios
concurridos (vestuarios, piscinas, etc.). Otros factores predisponentes son la
diabetes mellitus, la hiperhidrosis y el calzado oclusivo asociado a ciertas
profesiones.
| En la primera visita |
La tiña del pie puede presentarse bajo 4 formas clínicas:
- La tinea pedis interdigital (“pie de atleta”), que es la más frecuente, como erosiones pruriginosas con descamación entre los dedos de los pies (sobre todo 3er y 4º espacios), en ocasiones con un grado variable de maceración e hiperqueratosis. Las fisuras pueden ser dolorosas.
- La tinea pedis hiperqueratósica (o “en mocasín”), una erupción hiperqueratósica más o menos difusa de la planta del pie, con un grado variable de eritema. Suele ser unilateral, o al menos al inicio.
- La tinea pedis vesículo-bullosa (inflamatoria), que hace honor a su nombre, con mucho prurito, a veces dolor y con vesículas y eritema que suele afectar la parte medial de la planta del pie.
- La tinea pedis ulcerativa es la más rara, y esta presentación suele asociarse a sobreinfección bacteriana.
No debemos olvidarnos de explorar otros territorios, ya que
no es infrecuente que estos casos se asocien a onicomicosis, tinea cruris
o tinea manuum.
El diagnóstico diferencial puede ser bastante amplio,
dependiendo de la forma de presentación. En concreto, la forma interdigital no
suele presentar demasiados problemas y el diagnóstico será clínico en la mayoría
de los casos (a veces tendremos que descartar una sobreinfección bacteriana o
un eritrasma, que es más raro). Y si tenemos dudas, siempre podremos recurrir a
un cultivo de las escamas para demostrar la presencia del dermatofito causante
del problema.
Pero el principal problema en la tiña del pie interdigital
no es el diagnóstico (que suele ser sencillo), sino el tratamiento y la
prevención (evitar las recurrencias). Lo cierto es que los antifúngicos tópicos
siguen siendo el tratamiento de elección en la inmensa mayoría de los
pacientes. Son eficaces las alilaminas (terbinafina), los azoles, el
ciclopirox, el tolfanato (que en España solo se comercializa asociado a
betametasona), la butenafina (no disponible en España) y la amorolfina (que en
España actualmente sólo se encuentra disponible en laca de uñas, para
onicomicosis). La terbinafina parece ofrecer tasas de curación ligeramente
superiores a los azoles, aunque ambas opciones son válidas. Aunque existen
estudios que avalan que una semana de terbinafina tópica es suficiente, se recomienda
prescribir pautas de 4 semanas de duración.
Cuando predomina la maceración intensa, las fisuras o el
exudado pueden ser muy útiles los fomentos con solución de Burow (acetato de aluminio)
o permanganato potásico al 1/10.000.
En pacientes con hiperqueratosis marcada es difícil que
penetre el antifúngico y puede ser útil asociar un queratolítico (como ácido
salicílico, o urea).
¿Cuándo pasar a tratamiento oral? Hay que tener en cuenta
que el tratamiento tópico debería ser suficiente en la mayor parte de los
pacientes (siempre y cuando realicen correctamente el tratamiento y se insista
en las medidas de prevención). Las guías recomiendan reservar el tratamiento
oral para los siguientes casos:
- Fracaso de tratamiento tópico realizado correctamente.
- Enfermedad extensa.
- Formas hiperqueratósicas muy rebeldes.
- Afectación ungueal importante.
- Recurrencias frecuentes y persistentes.
Las opciones más utilizadas son terbinafina (250 mg/d x 2
semanas), itraconazol (200 mg/12h x 1 semana) y fluconazol (150 mg/semana x 2-6
semanas), seleccionando el fármaco según las comorbilidades del paciente, las
posibles interacciones y las preferencias de tratamiento (las dosificaciones
proporcionadas son para pacientes adultos).
El tratamiento de los factores predisponentes es igualmente
importante. La humedad persistente, el calzado excesivamente oclusivo,
calcetines que no transpiran o que no se cambian con frecuencia o las
onicomicosis que actúan como reservorio del hongo, son algunos ejemplos
frecuentes.
Pero, una vez que tenemos la situación bajo control, lo más
relevante es la prevención, ya que las tiñas del pie tienen una enorme
tendencia a recidivar si no se corrigen esos factores predisponentes. Las
recomendaciones preventivas son sencillas, pero eficaces si se consiguen llevar
a cabo:
- Mantener los espacios interdigitales bien secos.
- Cambiar los calcetines cuando estén húmedos.
- Utilizar tejidos transpirables.
- Evitar, en la medida de lo posible, el calzado muy oclusivo.
- Tratar la hiperhidrosis cuando esté presente.
- Aplicar polvos antifúngicos o secantes en el interior del calzado.
- Valorar el tratamiento de la onicomicosis si está presente para eliminar el reservorio.
- Utilizar chanclas en vestuarios y sitios públicos.
Y aquí dejamos los hongos por hoy. ¡Hasta la semana que
viene!
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