sábado, 16 de enero de 2021

Un ingresado con ampollas

Ya habíamos terminado de pasar consulta y estábamos ya pensando en la deliciosa comida que nos esperaba en la cafetería del hospital cuando nos llega una interconsulta desde medicina interna, así que, con nuestras tripas rugiendo cual león en el Masai Mara, nos dirigimos a planta a conocer a Eleuterio, un paciente de 69 años, alérgico a la penicilina y al contraste yodado, hipertenso, con diabetes mellitus tipo 2, dislipemia y con una cardiopatía isquémica, que se encontraba ingresado por una infección de la herida quirúrgica de una prótesis de cadera que le habían colocado recientemente. Aparte de su medicación habitual, 9 días antes se le había iniciado tratamiento con vancomicina por vía endovenosa, con lo que la fiebre había remitido y la infección parecía bajo control.

Todo sería perfecto si no fuera por unas curiosas ampollas que se rompían con bastante facilidad y le picaban horrores, que habían aparecido unos tres días antes, en la zona púbica y en el abdomen y flancos. Como que iban en aumento y el picor no se controlaba con antihistamínicos, decidieron consultarnos, así que ahí estábamos, a pie de cama, revisando el resto de la piel. Eleuterio no tenía nada en otras zonas del cuerpo, aunque se quejaba de molestias en la mucosa oral (sin que pudiéramos ver nada extraño). No tenía nada en los genitales ni tampoco en las uñas, palmas ni plantas. Aparte del picor no tenía ninguna otra clínica asociada (bueno, el dolor en la cadera, que más o menos controlaba con la analgesia pautada). Le habían pautado mupirocina tópica en las lesiones que no parecía aliviarle en absoluto ni impedir la aparición de nuevas ampollas.

De momento esa es toda la información que os puedo dar. Ahora os toca a vosotros. ¿Qué hacemos con Eleuterio? ¿Biopsia? ¿Analítica? ¿Cultivos? ¿Las tres cosas? ¿Algún tratamiento, antes de tener resultados? ¿Y el diagnóstico?

El miércoles volveremos con la respuesta. Y ya que no podemos viajar con normalidad por culpa de la pandemia, al menos podemos hacerlo con estas imágenes. Hoy nos vamos a Sofía, la capital de Bulgaria.

Some Sofia from Joerg Daiber on Vimeo.

miércoles, 13 de enero de 2021

La dermatoscopia de un angioqueratoma

Aunque a simple vista la lesión por la que venía Camilo podía parecer bastante “fea”, la exploración con el dermatoscopio nos dejó tranquilos definitivamente. Se trataba de un angioqueratoma, y no necesitamos más pruebas para estar seguros de que esa “mancha” que tanto preocupaba a nuestro paciente era completamente benigna.

No es la primera vez que hablamos en este blog de angioqueratomas, con sus diferentes formas clínicas (angioqueratoma de Mibelli, angioqueratoma de Fordyce, angioqueratoma solitario, angioqueratoma circunscrito y angioqueratoma corporis diffusum de la enfermedad de Fabry), término que se emplea para designar diferentes lesiones que tienen en común el estar formadas por vasos dilatados en la dermis superficial y presentar una hiperplasia de la epidermis que los recubre.


El angioqueratoma solitario es la forma más frecuente de todas (más del 70%) y clínicamente se presenta como una pápula o pequeño nódulo de color azulado, violáceo o negruzco de 2-10 mm de diámetro, algo queratósico en la superficie, que se localiza preferentemente en las extremidades inferiores de personas jóvenes. El problema es que, en ocasiones, pueden experimentar un rápido crecimiento que a veces se acompaña de cambios llamativos en la coloración, a veces con sangrado, lo que puede alarmar al paciente, pudiendo generar dudas diagnósticas en el médico que lo atienda, con un carcinoma basocelular pigmentado o con un melanoma maligno. Bueno, eso si el médico no dispone de un dermatoscopio, ya que el angioqueratoma es de las lesiones más sencillas de diagnosticar con este aparato, cada vez más habitual en las consultas de atención primaria. Así que a continuación, repasaremos brevemente los principales hallazgos dermatoscópicos de esta lesión.

Dibujo esquemático

Las características dermatoscópicas de los angioqueratomas solitarios que se ven con mayor frecuencia son: las lagunas oscuras, las lagunas rojas, el velo blanquecino, eritema y costras hemorrágicas, siendo las lagunas oscuras las estructuras dermatoscópicas más frecuentes y específicas de esta lesión, y que consisten en unas estructuras redondas u ovaladas de coloración azul oscura, violácea o negra, que se corresponden histológicamente a la presencia de  vasos dilatados en la dermis, los cuales están total o parcialmente trombosados, de ahí esas tonalidades. Se ven en más del 93% de los angioqueratomas, con una especificidad del 99%, y su presencia permite excluir un carcinoma basocelular y un melanoma. El velo blanquecino es un área blanquecina homogénea que histológicamente se corresponde con hiperqueratosis y acantosis, también muy frecuente en este tumor, aunque menos específica.

En el caso de nuestro asustado paciente, podíamos apreciar estas lagunas oscuras, velo blanquecino, pero también costras hemorráginas. A simple vista, incluso se veía un halo equimótico perilesional.

Así pues, a Camilo le explicamos que podía estar tranquilo, que esa lesión no comportaba riesgo alguno, aunque finalmente nos pidió que se la quitáramos, más por temor al sangrado que otra cosa (queremos pensar que fuimos convincentes al asegurarle que no tenía importancia).

Seguimos calentando motores en este recién empezado 2021. Hasta el sábado. Os dejo con este vídeo microscópico acerca de la formación de estructuras cristalinas.

Crystal Birth from Emanuele Fornasier on Vimeo.

sábado, 9 de enero de 2021

Una mancha sospechosa

Camilo. 42 años. De profesión, hipocondriaco. Más o menos, esta podría ser la tarjeta de presentación de nuestro paciente de esta semana, quien entró en nuestra consulta al borde del llanto para enseñarnos una mancha que le había salido en la pierna. No hacía falta que dijéramos nada, el Dr. Google ya se había encargado de augurarle una muerte segura.


La “mancha” en cuestión consistía en una pápula en la cara posterior de su pierna izquierda que le había salido hacía más de 15 años según nos aseguraba, pero que a raíz del roce con la ropa se había abultado en los últimos dos años, volviéndose más oscura, asintomática en todo momento. Cuando se vio una especie de puntos negros fue cuando se asustó y empezó a consultar, primero en Internet, luego a su médico de familia y ahora, al dermatólogo.


Aunque Camilo se podía considerar un hombre sano, sin ningún antecedente destacable, sin antecedentes familiares de cáncer cutáneo (aunque su padre había fallecido de un cáncer de colon), no podía evitar pensar siempre en lo peor. Así que aquí estaba, en la consulta de derma, esperando sentencia.

Y ahora nos toca a nosotros. Os dejo la imagen clínica y también la dermatoscopia, para que dispongáis de toda la información. ¿O necesitáis algún dato más? Os adelanto que no tenía otras lesiones parecidas en otras localizaciones. Podéis dejar vuestros comentarios, nosotros volveremos el miércoles con la respuesta.

¿Un paseíto por Rotterdam? Vamos allá.

Rotterdam in four seasons from koen samson on Vimeo.

miércoles, 6 de enero de 2021

Cutis verticis gyrata: ¿piel o cerebro?

La cutis verticis gyrata (CVG), también conocida con los nombres de paquidermia verticis gyrata, cutis verticis plicata o síndrome del cuero cabelludo de bulldog (quien le puso ese nombre se quedó descansado), constituye un inusual trastorno cutáneo morfológico que se caracteriza por la formación de pliegues convolutos y profundos surcos en el cuero cabelludo que recuerdan a los surcos y giros o circunvoluciones cerebrales. Aunque fue Alibert quien lo describió por primera vez en 1837, el nombre actual se debe a Unna, quien acuñó el término cutis verticis gyrata en 1907 (y ahí se ha quedado, aunque haya habido luego un señor que se ha “emperrado” con el bulldog). En 1953, Butterworth lo clasificó en dos formas: una primaria y otra secundaria, y ya en 1984 se revisó esa clasificación, dividiendo las formas primarias en esenciales y no esenciales (estas últimas asociadas a anomalías neuropsiquiátricas y oftalmológicas).


Como hemos adelantado, es bastante raro, y aunque su prevalencia no se conoce con exactitud, algunos estudios estiman que se observa en 1 de cada 100.000 hombres, siendo excepcional en mujeres (0,026/100.000). Las formas primarias suelen aparecer casi siempre en adultos jóvenes, antes de los 30 años, mientras que las formas secundarias pueden presentarse a cualquier edad, sin predilección por género.

El CVG se presenta como unos pliegues simétricos y redundantes del cuero cabelludo, con surcos profundos que recuerdan las circunvoluciones del cerebro. Lo más habitual es que transcurran en sentido antero-posterior, afectando más el vértex y el occipucio, pero a veces se ven en dirección transversa. En las formas secundarias pueden ser más asimétricos o limitarse a la patología subyacente. Las lesiones son asintomáticas, aunque algún caso descrito existe de pacientes que aquejan prurito en la zona.

La biopsia típica de la forma primaria incluye hipertrofia e hiperplasia de estructuras anexiales e incremento del colágeno dérmico en una piel sin otras alteraciones histológica. En el CVG secundario, se observan las alteraciones propias de la enfermedad subyacente.

La apariencia del CVG es lo suficientemente distintiva como para que el diagnóstico clínico (si se conoce la entidad) sea muy sencillo. El reto principal consiste en diagnosticar si existen o no otras condiciones subyacentes. En el CVG primario esencial no encontraremos ninguna otra alteración. Pero el CVG primario no esencial se asocia a patologías neuropsiquiátricas, coeficiente intelectual bajo, convulsiones, esquizofrenia, parálisis cerebral o anomalías oftalmológicas (cataratas, estrabismo, retinitis pigmentaria o ceguera). Las formas secundarias se han descrito asociadas a trastornos como la pquidermoperiostitis (osteoartropatía hipertrófica idiopática), nevus intradérmico cerebriforme, acromegalia y otras causas menos frecuentes de carácter inflamatorio o infiltrativo, como escleromixedema, leucemia, linfoma, sífilis, esclerosis tuberosa, neurofibromas, acantosis nigricans, cilindromas, Ehlers-Danlos, amiloidosis, diabetes, cutis laxa, aneurismas intracerebrales, mucinosis cutánea focal o abuso de anabolizantes). Además, algunas anomalías cromosómicas, como el síndrome de Turner, el síndrome de Noonan, el síndrome de Klinefelter, síndrome de Beare-Stevenson y el X-frágil también se han relacionado con el CGV secundario. En la evaluación de estos pacientes no nos quedará más remedio que realizar una anamnesis meticulosa, exploración física y descartar las posibles causas secundarias, a veces con estudios de imagen, biopsia u otras exploraciones complementarias, para diferenciar las formas primarias esenciales de las primarias no-esenciales o secundarias.

¿Y qué hay del tratamiento? Pues en el CVG secundario, la resolución de la causa subyacente implica la regresión de las lesiones. Sin embargo, el CVG primario sí que precisa en ocasiones algún tipo de intervención y aunque el problema sea sólo “estético”, en ocasiones es tan evidente que no pocos pacientes buscan una solución. Hay que tener en cuenta que, en los casos más llamativos es importante mantener una higiene correcta del cuero cabelludo, ya que a menudo el acúmulo de secreciones y detritus provoca maceración, mal olor e incluso sobreinfección bacteriana. Aparte de la higiene, existe la posibilidad de realizar tratamiento quirúrgico, que a día de hoy es la intervención más resolutiva, desde extirpaciones simples a la realización de colgajos más complejos o el uso de expansores tisulares.

El caso de Nico era una forma primaria esencial, sin otras alteraciones asociadas. Una vez le explicamos lo que le pasaba, se quedó más tranquilo y decidió, al menos por el momento, no realizar ningún tratamiento.

Agradecer al Dr. J. Ignacio Galvañ la cesión de las imágenes para la redacción del caso de esta semana en el blog. Y como que hace ya tiempo que no ponemos ningún vídeo de Islandia, aquí va:

Ethereal: Icelandic Highlands in Aerial 4K60 from Henry Jun Wah Lee / Evosia on Vimeo.

sábado, 2 de enero de 2021

Arrugas en la cabeza

Nico estaba convencido que de pequeño su cabeza era “normal”. Pero con el tiempo, se le empezaron a formar una especie de arrugas profundas en el cuero cabelludo, como una especie de repliegues que recorrían su cabeza en sentido longitudinal dándole una forma un tanto extraña. No le dolía en absoluto y cuando llevaba el pelo más largo ni siquiera se le notaba, pero cada vez que iba al peluquero tenía que dar bastantes explicaciones a los más curiosos. Lo que sucedía era que no sabía muy bien qué explicación dar, porque no tenía ni la más remota idea de si lo que le pasaba era normal o se trataba de alguna extraña enfermedad. Vale, muy normal no era, así que un buen día, a sus 30 años, consultó a su médico de familia. Después de una serie de cavilaciones en voz alta acerca de a qué especialista debía derivarle, el dermatólogo fue el agraciado con el parte de interconsulta.

Foto: Dr. J. Ignacio Galvañ (Málaga)

Nico es un chico sano, sin ninguna enfermedad, maestro de educación infantil, que practica ciclismo de carretera en sus ratos libres. El menor de 3 hermanos, nadie de su familia tiene nada remotamente parecido. El resto de exploración física es estrictamente normal.

Pues aquí os dejo con el primer caso de este 2021, gentileza del Dr. J. Ignacio Galvañ desde Málaga a quien agradezco haber compartido con nosotros las imágenes. El miércoles, la solución.

Mientras, un repaso "musical" al 2020, para lo bueno y para lo malo. Os deseo una buena entrada de año y por mi parte os prometo un 2021 lleno de casos dermatológicos.

World Music 2020 from Cee-Roo on Vimeo.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Lo más visto en Dermapixel de un año para olvidar

2020 no pasará a la historia como el mejor año de nuestras vidas. Eso lo tenemos claro. Pero hoy es el último día del año y en Dermapixel seguimos fieles a las tradiciones, así que toca dar un repaso a las entradas más vistas. Y como podréis comprobar, la COVID-19 es también omnipresente en este blog, como no podía ser de otro modo. Así que, sin más dilación, aquí va nuestro ránking de 2020 con las 5 entradas que han acumulado más visitas de este annus horribilis.

5. Agua oxigenada: todo depende de la concentración.
Quién nos iba a decir que un producto tan básico iba a suscitar tanto interés, pero el peróxido de hidrógeno tiene muchas facetas dignas de mencionar en dermatología, así que, con 6.000 visitas, queda en un digno 5º puesto en nuestro ránking.


4. Respuestas comentadas a las preguntas de Dermatología del MIR 2020.
El examen de este año no estuvo exento de polémica (eso sin entrar en el retraso en la incorporación de los nuevos residentes por culpa de la pandemia). En lo que respecta a las preguntas de dermatología, metieron la pata con la dermatitis seborreica infantil que finalmente terminó con la impugnación de esa pregunta. Así que un año más, el repaso a las preguntas de derma del MIR se cuela en nuestro ránking, con 6.090 visitas.



3. Psoriasis y coronavirus: ¿pueden estar tranquilos los pacientes con sus tratamientos?
Ya iba tardando en aparecer el coronavirus de las narices. Esta entrada del blog del día siguiente del decreto del Estado de Alarma para arrojar un poco de luz acerca de los tratamientos sistémicos en los pacientes con psoriasis y la actitud a seguir ante la situación “pandémica” (con la escasa información que teníamos entonces). Con 7.842 visitas, nos sirvió para darnos cuenta que en esos momentos nuestros pacientes estaban ávidos de información.


2. ¿Cómo afecta el COVID-19 a la piel? Consejos para sanitarios y pacientes.
Aquí ya damos un salto cuantitativo (con 18.421 visitas). Y es que, si los tratamientos de la psoriasis preocupan sólo a los pacientes con esta enfermedad, creo poder afirmar que la práctica totalidad de la población ha sufrido, de una u otra manera, las consecuencias en “sus propias carnes” de los repetidos lavados de manos, uso de geles hidroalcohólicos y (un poco más tarde), del uso generalizado de las mascarillas (cuando se publicó esta entrada su uso aún no era obligatorio). Así que nos pusimos manos a la obra con este repaso a las recomendaciones para que nuestra piel sufriera lo menos posible en estas extrañas circunstancias.


1. ¿COVID19 en forma de sabañones?
Si una manifestación de este virus se ha hecho realmente “viral” han sido las lesiones pernióticas que en el mes de abril empezaron a desbordar nuestros whatsapps y teleconsultas. Y eso que, meses más tarde, seguimos dándole vueltas a su relación de causalidad con el SARS-CoV-2. Esta entrada tiene el récord de visitas en un año de este blog (60.403) y además tiene la particularidad de que quiso ser una especie de homenaje a mi compañera y amiga Gema Simal, excelente dermatóloga y una persona excepcional, que falleció el 6 de abril, contribuyendo a que este 2020 haya sido aún más mierda para todos los que tuvimos la suerte de conocerla.


Gema, te echamos de menos.

Y eso es todo por el momento. Con pandemia o sin ella, seguimos aprendiendo dermatología cada semana (al menos yo cuando preparo los casos), y con esa idea estamos a punto de empezar 2021, temerosos pero con esperanza de que todo esto sea pronto cosa del pasado. Y mientras, las uvas, con mascarilla y sabor a gel hidroalcohólico cosechero de 2020.

Que el 2021 os sea propicio a todos. El vídeo de hoy, todo un clásico: Las búsquedas en Google de 2020.




miércoles, 30 de diciembre de 2020

Cirugía de Mohs para el carcinoma basocelular

Carmen presentaba un carcinoma basocelular en una zona de riesgo. Se le explicó que tendría que ser intervenida y la mejor opción era la exéresis mediante la realización de cirugía micrográfica de Mohs.

La cirugía micrográfica de Mohs es una técnica quirúrgica muy precisa para la exéresis de tumores cutáneos de alto riesgo, cuyo nombre fue dado por el cirujano que desarrollo la técnica, Frederick Mohs en la década de 1930.

Su principal objetivo y ventaja es ofrecer el control microscópico preciso de los márgenes del tumor mientras se conserva el máximo de tejido sano, realizándolo en un mismo acto quirúrgico.

El primer nombre que se le dio fue “chemosurgery” cuya traducción al español corresponde a "quimioterapia quirúrgica", puesto que la técnica en un inicio utilizaba la fijación química con cloruro de zinc al tumor in situ. Tras esta aplicación, que se dejaba unas 24 horas, se procedía a realizar la exéresis hasta que el tumor estuviera extirpado por completo. Posteriormente se dejó de realizar la fijación con este método y se comenzó a emplear el criostato y el microtomo de congelación, para realizar los cortes y procesar el tejido en fresco. A día de hoy es la técnica empleada, con ella se consigue que el procedimiento sea más rápido, se disminuye el disconfort del paciente y se mejora la conservación del tejido.

Esta técnica está dirigida especialmente para tumores de alto riesgo de recurrencia y cuando es necesario conservar el tejido colindante (por funcionalidad y estética). Las guías “AUC” (Mohs Appropiate Use Criteria) fueron desarrolladas para elegir al paciente apropiado para la cirugía de Mohs. Actualmente se pueden encontrar en una aplicación móvil (Mohs AUC), basada en: localización del cuerpo, características del paciente y características del tumor.

Las indicaciones para realizar la cirugía de Mohs son:

  • Áreas “H” del cuerpo: parte central de la cara, párpados, canto interno, nariz, labios, mejillas, orejas, área periauricular.
  • Genitales
  • Manos, pies, talones y uñas
  • Pezón/areola
  • Pacientes de alto riesgo: inmunocomprometidos, síndromes genéticos (sdr. Gorlin), piel sometida a radioterapia, antecedentes de cáncer cutáneo.
  • Características del tumor: márgenes afectos en exéresis previa, tamaño >2cm, carcinoma basocelular (Subtipo histológico agresivo: morfeiforme, infiltrativo, micronodular, afectación perineural, metatípico),  carcinoma epidermoide (pobremente diferenciado o indiferenciado, perineural/perivascular, células en huso, Breslow 2mm o mayor, nivel de Clark IV).


La cirugía de Mohs prácticamente no presenta contraindicaciones, más que la contraindicación de no poder entrar en quirófano por parte del paciente.

La técnica es muy específica y procede como explicaremos de manera resumida en los siguientes puntos:



* Esta parte es la más importante y la más característica de este tipo de cirugía. El objetivo es analizar tanto laterales del tumor como su profundidad. Cuando se realiza un corte a 90º solo permite objetivar, en función del corte y la posición, el margen profundo o el margen lateral. Sin embargo con el corte a 45º, se consigue aplanar la pieza y objetivar AMBOS MÁRGENES a la vez, consiguiendo mayor precisión.


En el caso de Carmen, se procedió a realizar paso a paso lo explicado en la tabla. Tras el primer pase, se encontró tumor residual a las 9 horas, por lo que se procedió a realizar un segundo pase que consiguió márgenes libres, conservando así el máximo tejido posible y por lo tanto el cierre de la lesión con la menor asimetría y sin pérdida de funcionalidad de la zona.

La cirugía de Mohs ha tenido un alto grado de éxito clínico, siendo la mejor técnica en tasas de curación y en evitar recaídas. Los estudios recientes, refieren necesitar una mediana de aproximadamente 1,7 estadios para eliminar por completo el tumor.

Las tasas de curación a 5 años para los cánceres de piel no melanoma, son excelentes, en particular para el carcinoma de células basales (CBC) (99%), pero también para el CBC recurrente (94,4%), carcinoma escamoso primario (92-99%) y carcinoma escamoso recurrente (90%).

La cirugía de Mohs también se puede usar para tratar otros tumores menos comunes, como el dermatofibrosarcoma protuberans, el carcinoma de células de Merkel, la enfermedad de Paget extramamaria, el carcinoma anexial microquístico y el carcinoma sebáceo. Aunque más infrecuentemente, también puede ser empleada en la población pediátrica, hay casos descritos en la literatura de hidradenocarcinomas, fibroblastomas de célula gigante, leiomiosarcoma recidiviante y carcinoma escamoso subungueal, entre muchos otros.

Para más información:

http://www.skincancermohssurgery.org
https://www.aad.org/public/diseases/skin-cancer/types/common/melanoma/mohs-surgery
https://www.skincancer.org/treatment-resources/mohs-surgery

Bibliografía

1. Prickett KA, Ramsey ML. Mohs Micrographic Surgery. 2020 Aug 15. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2020 Jan–. PMID: 28722863.

2. Mohs FE. Chemosurgery for the microscopically controlled excision of cutaneous cancer. Head Neck Surg. 1978 Nov-Dec;1(2):150-66.

3. Thomas CJ, Wood GC, Marks VJ. Mohs micrographic surgery in the treatment of rare aggressive cutaneous tumors: the Geisinger experience. Dermatol Surg. 2007 Mar;33(3):333-9.

4. Ad Hoc Task Force. Connolly SM, Baker DR, Coldiron BM, Fazio MJ, Storrs PA, Vidimos AT, Zalla MJ, Brewer JD, Smith Begolka W, Ratings Panel. Berger TG, Bigby M, Bolognia JL, Brodland DG, Collins S, Cronin TA, Dahl MV, Grant-Kels JM, Hanke CW, Hruza GJ, James WD, Lober CW, McBurney EI, Norton SA, Roenigk RK, Wheeland RG, Wisco OJ. AAD/ACMS/ASDSA/ASMS 2012 appropriate use criteria for Mohs micrographic surgery: a report of the American Academy of Dermatology, American College of Mohs Surgery, American Society for Dermatologic Surgery Association, and the American Society for Mohs Surgery. J Am Acad Dermatol. 2012 Oct;67(4):531-50.

El post de hoy (junto con el del caso clínico) lo ha escrito nuestra R4, Carolina Domínguez Mahamud, a quien le agradezco este excelente repaso para escribir el que ha sido nuestro último caso de este 2020. Aún nos queda la última entrada del año, para repasar el Top5 de este año, así que atentos mañana.

Hoy nos vamos a Oregón (no me preguntéis por qué, pero el vídeo me ha gustado).

RISE - Oregon Aerial 4K from Michael Shainblum on Vimeo.

sábado, 26 de diciembre de 2020

Una “postilla” en la nariz que no se cura

Carmen acudía a su control anual en el servicio de dermatología en el Hospital Puerta del Mar, en Cádiz. Tenía 65 años, hipertensión arterial y el colesterol un poquito elevado, todo controlado con medicación. Sin embargo, la piel era su punto débil, con un fototipo II, pelo rubio y ojos claros, tenía la piel muy fotodañada. En los últimos años ya le habían quitado algún que otro “tumorcito” de piel, pero esta vez, ella estaba segura de no tener ninguna lesión nueva.


Tras la exploración de toda la extensión corporal, y tras moverle la mascarilla de un lado para otro para explorar la cara, no se objetivó ninguna lesión maligna por lo que se volvió a vestir y se preparó para salir. Pero antes de salir por la puerta, se acordó que tenía una “postilla” en la fosa nasal de varios meses de evolución. ¡La mascarilla nos lo había ocultado! Refería que no conseguía que terminara de curar, pero claro “estando donde estaba, con la humedad de la mascarilla y la incomodidad actual, entendía que era normal que no desapareciera”.  A la exploración pudimos objetivar una pápula de 5mm, perlada, de color rojizo y con alguna telangiectasia fina en su superficie en el polo inferior de la fosa nasal derecha.

¿Qué sospechamos que tiene Carmen? ¿Qué opciones terapéuticas le ofreceríais? ¿La apuntamos en quirófano o esperamos?

Coincidiendo con mi rotación externa de cirugía en el Hospital Puerta del Mar, Cádiz, conocimos a esta paciente y fue intervenida por el Dr. Mario Linares y su equipo, tuve suerte en poder participar y aprender, quedando tremendamente agradecida por todo lo que me enseñaron en mi rotación.

PD. Para todos los que no seáis de Andalucía, “postilla” es el nombre empleado por la población en general para denominar una costra.

El post de hoy (y la respuesta del próximo miércoles) corren a cargo de nuestra R4, Carolina Domínguez Mahamud, recién llegada de su rotación externa en el Hospital Puerta del Mar, a quien agradezco que nos haya dedicado parte de sus vacaciones navideñas en escribir el caso de esta semana. Y ya de paso, agradezco a Mario Linares y a todo su equipo haberla acogido y enseñado con tanto cariño.

El vídeo de hoy, en honor a nuestra residente canaria, desde Fuerteventura.

#7 STORIES - THIS IS FUERTEVENTURA short from Andro Kajzer on Vimeo.