sábado, 17 de abril de 2021

Una verruga con patas

Eso fue lo que nos dijo la madre de Yago cuando entraron en la consulta: que a su hijo le había salido en la cara una “verruga con patas”. Y a decir verdad la descripción se ajustaba bastante a la realidad, porque Yago tenía en la mejilla derecha una lesión exofítica de la que salían diversas proyecciones digitiformes que nos hacían pensar en “patitas” (o ramas si nos vamos a una versión más botánica).


Yago tenía 8 años, sin alergias ni enfermedades conocidas, excepto esa verruga con extremidades en su cara. No le molestaba, pero a veces se la tocaba y más de una vez, desde que le salió hace unos 2 meses, le había sangrado. Yago no tenía nada similar en otras localizaciones y por lo demás se encontraba perfectamente. Nos miraba con cara de pánico porque su pediatra le había dicho que “se la íbamos a quemar”. No le habían realizado ningún tratamiento previamente, así que madre e hijo estaban impacientes esperando nuestro veredicto.

¿Qué os parece? En primer lugar, el diagnóstico: ¿verruga u otra cosa? ¿Y qué hay del tratamiento? Aquí estaremos el próximo miércoles para contaros qué hicimos con Yago y su verruga.
Hoy nos vamos hasta el norte de Arizona, en la región del Colorado, porque la naturaleza también nos obsequia con formas curiosas.

The Wave: Natures Artwork from Norman Bosworth on Vimeo.

miércoles, 14 de abril de 2021

Líneas invisibles en la piel

Que esas manchas en la espalda de Román eran queratosis seborreicas no admite duda (en esta ocasión ni siquiera necesitamos el dermatoscopio para asegurarlo). Pero lo que nos llamaba la atención era la curiosa disposición de las lesiones siguiendo un patrón peculiar que recordaba la silueta de un abeto. Lo que los dermatólogos llamamos “patrón en árbol de Navidad”. Y es que, para la exploración de cualquier dermatosis “a ojo desnudo” la distribución de las lesiones puede ser tan importante como otros aspectos de la semiología, como la forma, tamaño, color, textura, superficie, número y localización. La mayor parte de las enfermedades dermatológicas no se distribuyen por la superficie cutánea de manera aleatoria, sino que pueden mostrar una cierta predilección por ciertas partes del cuerpo. Y luego están esas “líneas invisibles” por las que algunas dermatosis tienen especial apetencia. En el cuerpo humano, esas líneas son los dermatomas (o zonas de Head), las líneas de Blaschko y las líneas de tensión (o líneas de Langer).  Hoy nos dedicaremos a repasarlas, gracias a este artículo de Wollenberg (Clinics in Dermatology, 2011).

(A) Líneas de Langer, (B) líneas de Blaschko, (C) dermatomas
 
Las zonas de Head (más conocidas como dermatomas) representan la zona de piel inervada por el mismo segmento neuronal sensitivo o nervio espinal. Fue el neurólogo inglés Sir Henry Head quien las describió en 1892. Existen 30 zonas de Head diferentes en cada parte del cuerpo (derecha/ izquierda), que transcurren normalmente de manera transversal en el tronco, pero que siguen un trayecto algo más complejo en la cabeza y en las extremidades. Si hablamos de una dermatosis que siga esas zonas, a todos se nos viene a la cabeza el herpes zoster, cuya morfología se explica porque los ganglios nerviosos son el reservorio del virus varicela-zoster. Pero existen otras enfermedades que siguen los dermatomas, como la notalgia parestésica (una neuropatía sensorial periférica con cambios cutáneos secundarios).

Fue el dermatólogo alemán Alfred Blaschko quien, en 1901, publicó una serie de 170 pacientes con nevus epidérmico que también seguían una distribución peculiar que no se correspondía con los dermatomas. Hoy en día se sabe que las líneas de Blaschko están determinadas en la embriogénesis y que, si una clona de células epidérmicas sufre una mutación en fases tempranas del desarrollo, la línea celular afecta se distribuirá a lo largo de esas líneas que recuerdan a un “bizcocho de mármol”. La presentación clínica la podéis ver en la imagen y es bastante peculiar: lineal en las extremidades, en forma de “S” en la cara anterior del tronco y en forma de “V” en la espalda y no se corresponden a estructuras del sistema nervioso, vascular, muscular ni linfático. Los mosaicismos son el principal ejemplo de dermatosis que siguen esas líneas tan curiosas, pero la lista es larga: pueden ser hiperpigmentadas (nevus epidérmico lineal), hipopigmentadas (lichen striatus), con inflamación (nevus epidérmico lineal inflamatorio), con atrofia (atrofodermia linearis de Moulin), papular (liquen plano lineal), con disqueratosis (enfermedad de Darier lineal), vesicular (incontinentia pigmenti) o con componente vascular (telangiectasia nevoide). Por definición, las enfermedades cutáneas que siguen las líneas de Blaschko implican la presencia de un mosaicismo en su patogénesis.


Las líneas de tensión de la piel, también conocidas como líneas de Langer o de clivaje son otras de esas líneas que dibujan un mapa imaginario de isobaras en la piel. Fueron descritas en 1861 por el anatomista austriaco Karl Langer aunque parece que dio el crédito el cirujano francés  Baron Guillaume Dupuytren quien reconoció por vez primera ese fenómeno. Las líneas de Langer corresponden a la dirección en la que el vector de la tensión de la piel humana es mínimo, y es importantísimo conocer por dónde discurren si nos dedicamos a la cirugía dermatológica, ya que los resultados estéticos van a depender de si hemos seguido la dirección correcta de las líneas de tensión. Las líneas de Langer presentan tres patrones en el tronco: en el torax superior, en forma de V; alrededor de los hombros y caderas siguen un trayecto circunferencial y en la pared abdominal transcurren transversalmente.

¿Y qué pasa con el patrón “en árbol de Navidad”? Pues bien, un pequeño número de enfermedades de la piel se manifiestan siguiendo ese curioso patrón, cuando afectan el tronco (especialmente en la espalda). En realidad es un término inventado que se usa más bien como mnemotecnia pero que es fácil de entender, aunque no existe una definición exacta de lo que significa. Podríamos decir que serían como las líneas de Langer en la espalda, pero como que lo veréis en muchas descripciones, quizá vale la pena conocerlo. La enfermedad más típica que sigue este patrón es la pitiriasis rosada de Gibert, pero también se ha descrito en la micosis fungoide, en la sífilis secundaria, sarcoma de Kaposi, en la psoriasis vulgar exantemática, en la dermatosis papulosa nigra y en el signo de Leser-Trélat.
El signo de Leser-Trélat es una dermatosis paraneoplásica que se caracteriza por la aparición súbita de múltiples queratosis seborreicas en el tronco, frecuentemente con una base inflamatoria y es, por tanto, indicativo de una neoplasia interna. El valor de este cuadro como marcador de cáncer se ha cuestionado recientemente, ya que no siempre la aparición brusca de queratosis seborreicas tiene esa asociación, aunque no está de más conocerlo y sospecharlo.

Pero es frecuente en nuestros pacientes con múltiples queratosis seborreicas en el tronco observar esa peculiar distribución, sin más. Ese era el caso de Román, a quien le hicimos la foto más bien como curiosidad y para explicar aquí este fenómeno. Dado que las lesiones eran de muy larga evolución y habían aparecido de manera progresiva, no pensamos en ninguna otra asociación.
Y ya que seguimos sin poder viajar, hoy visitamos Bucarest.

Bucharest Rising from Mihai Doarna on Vimeo.

sábado, 10 de abril de 2021

Una espalda llena de manchas

No era la primera vez que visitábamos a Román. Hacía dos años que le habíamos extirpado un carcinoma basocelular en la cara y venía a revisión. Román tenía 76 años y, según sus propias palabras, su piel era “un mapa”. Al parecer ya le venía de familia, recordaba que su madre, de mayor, estaba llena de unas “verrugas marrones” por todo el cuerpo (su padre también tenía algo parecido, pero no tan numerosas), así que pensaba que era normal. No era de los que se preocupaban en exceso, pero como que le quitaron ese tumor de la cara, le resultaba muy complicado controlarse tantas manchas, así que de tanto en tanto su médico le enviaba al dermatólogo y así se quedaban todos más tranquilos.


Era en la espalda donde estaban concentradas la mayor parte de estas lesiones, que realmente eran muy numerosas. Individualmente no llamaban demasiado la atención, aunque algunas eran más grandes, y más oscuras que las otras (en su mayoría de color marrón más claro), y tampoco refería molestias en ninguna de ellas (bueno, a veces en verano, con el calor, alguna le picaba puntualmente). Le habían ido apareciendo progresivamente con el paso de los años, lentamente. Pero lo que más llamaba la atención era su disposición en toda la región dorsal, siguiendo unas líneas imaginarias que recordaban un abeto. Esa distribución que los dermatólogos llamamos en “árbol de Navidad” (sí, somos unos poetas frustrados).

Así que hoy el caso es sencillo, y la pregunta es doble. ¿A qué corresponden estas lesiones? ¿Y por qué narices se disponen de esta manera en la espalda de Román? Por cierto, os adelanto que Román está sano como un roble (o un abeto), y que no tiene ninguna enfermedad conocida ni toma ningún medicamento.

El miércoles intentaremos aportar un poco de luz a esta misteriosa espalda, así que atentos.

Hacía tiempo que no ponía ningún vídeo de Islandia, así que allá va.

ICE & FIRE | an aerial film of Iceland from Bjarke Hvorslev on Vimeo.

miércoles, 7 de abril de 2021

Exóstosis subungueal: cuando la verruga es un hueso

Cuando una “verruga” no se comporta como una verruga, se nos tiene que encender una lucecita y pensar que quizá, sólo quizá, no sea una verruga. Y a toda “verruga rara” que aparece debajo de la uña, no está de más pedir una radiografía simple, porque a veces hay sorpresas. En este caso, una sorpresa con forma (y densidad) de hueso en la radiografía. Se trataba, pues, de una exóstosis subungueal. Que sí, que es de trauma, pero estos pacientes suelen ir al dermatólogo de  entrada (o a su médico de familia, o al podólogo).

Radiografía simple


La exóstosis subungueal es un tumor benigno del hueso relativamente poco frecuente que aparece en las falanges distales de los dedos de los pies (es menos frecuente en los dedos de las manos) y que puede conducir a que el paciente presente deformidad y dolor en esa zona, típicamente en adolescentes. Se han descrito también casos hereditarios y múltiples y fue descrita por primera vez por Dupuytren en 1817 (por eso también se la conoce con el nombre de exóstosis de Dupuytren). El mecanismo patogénico exacto se desconoce, aunque se han sugerido diferentes etiologías, como traumatismos, infecciones, anomalías hereditarias o la activación de quistes cartilaginosos, aunque la mayoría de autores opinan que se trata de una metaplasia reactiva como consecuencia de microtraumatismos. También existe un debate acerca de si el osteocondroma subungueal es la misma entidad clínica.

La presentación clínica más característica es una deformidad del lecho ungueal, a veces con eritema y dolor que puede ser importante, de varios meses de evolución. La exploración revela un nódulo hiperqueratósico a ese nivel, por debajo de la porción más distal de la lámina ungueal, que suele confundirse con una verruga subungueal, aunque el diagnóstico diferencial puede ser mucho más amplio (quiste sinovial, tumor glómico, melanoma subungueal, fibroqueratoma…). Si realizamos una radiografía nos mostrará una masa radio-opaca pedunculada en la superficie dorsomedial de la falange distal, que es diagnóstica.

El tratamiento es quirúrgico, habitualmente llevado a cabo por un traumatólogo, ya que no se espera la involución espontánea, más bien lo contrario. La extirpación (a ser posible preservando la unidad ungueal) suele tener unos buenos resultados clínicos y también estéticos.

Si queréis profundizar más en este tema os recomiendo este artículo de revisión de Mark DaCambra (2014) publicado en Clinical Orthopaedics and Related Research.

A Linda la derivamos a traumatología. Aún no la han operado, pero confiamos que puedan hacerlo pronto y vaya todo bien. De nuevo gracias a Ignacio Torné por prestarnos este interesante caso para el blog.

Como que seguimos en "dique seco" de viajes, hoy nos sumergimos en aguas de las islas Solomon. Hasta el sábado!

Rolling in the Deep - #19 - Solomon Islands from OceanShutter on Vimeo.

sábado, 3 de abril de 2021

Una verruga bajo la uña

No era la primera vez que Linda tenía una verruga. Cuando era niña recuerda que tuvo un montón de ellas en las manos que después de varios tratamientos terminaron resolviéndose solas. Por eso cuando le salió esa verruga debajo de la uña del tercer dedo del pie derecho optó por no hacer nada, pensando que se iría si no le hacía mucho caso. Lamentablemente esa táctica no funcionó, así que, dado que la lesión le empezaba a molestar y a doler por el roce con el calzado cerrado, decidió ir a su médico, quien le recetó diversos tratamientos queratolíticos y posteriormente le hizo varias tandas de crioterapia en la consulta. Pero nada, la verruga seguía allí, bajo la uña, impertérrita, como si nada. En realidad había aumentado un poco de tamaño, y a lo tonto llevaba más de dos años con ella. Se trataba de una tumoración dura al tacto, queratósica, de 5x3mm, en la porción subungueal distal del tercer dedo del pie derecho. No tenía más lesiones en otras localizaciones.


El plan B consistía en ir al dermatólogo, así que ahí estaba Linda, con su verruga, en nuestra consulta de dermatología, esperando impaciente que le diéramos la solución a su problema. Linda tenía 39 años, sin alergias ni ninguna enfermedad conocida, que trabajaba como dependienta en una tienda de electrodomésticos y que en sus ratos libres le encantaba practicar yoga.

¿Qué hacemos? ¿Repetimos la crioterapia, pero esta vez con nitrógeno líquido? ¿Sacamos el bisturí eléctrico? ¿Vamos a quirófano? ¿Seguimos con queratolíticos y paciencia? ¿Nos replanteamos el diagnóstico? Pasen y opinen. Nosotros volveremos el miércoles con la respuesta a este caso del Dr. Ignacio Torné, compañero de servicio, a quien agradezco las imágenes y su inestimable ayuda, como siempre.

¿Dónde está la bolita?

PLANK from Lucas Zanotto on Vimeo.

domingo, 28 de marzo de 2021

Respuestas comentadas a las preguntas de Dermatología del MIR 2021

Bienvenidos al primer MIR de la pandemia. Las cosas han cambiado, y mucho, desde el último examen, pero lo que no cambia es que en este blog estamos encantados de comentar un año más las preguntas de Dermatología, de nuevo con la inestimable ayuda de Alejandro Lobato, compañero dermatólogo en el Hospital del Mar (Barcelona) y gracias a la iniciativa colaborativa de la plataforma CasiMédicos dirigida por Víctor Quesada y desde donde podréis acceder a la corrección del resto de preguntas. Este año parece que en el Ministerio nos han hecho caso y la calidad de las imágenes clínicas ha mejorado. Tampoco hemos detectado ninguna pregunta de dermatología impugnable, así que allá vamos.
El número de las preguntas se corresponde a la versión 0 del examen.


4. Pregunta asociada a la imagen 4.


Hombre de 68 años que consulta al dermatólogo por lesiones cutáneas ulceradas perianales. El dermatólogo se plantea dentro del diagnóstico diferencial un pioderma gangrenoso, una enfermedad ampollosa y una etiología infecciosa. Realiza una biopsia para estudio histológico y solicita también estudio de inmunofluorescencia directa. La inmunofluorescencia directa es negativa y se muestra la histología de la lesión. ¿Cuál es el diagnóstico anatomopatológico de la lesión cutánea perianal?:
1. Pioderma gangrenoso.
2. Pénfigo vulgar.
3. Infección micótica.
4. Infección por el virus del herpes simple.

En la imagen se aprecian cuerpos de inclusión, muy sugestivos de infección por virus herpes simple. Aunque la edad a priori puede hacernos pensar en otras posibilidades, no olvidemos que se trata de una infección que se transmite por contacto y solo la edad no excluye de poder padecerla.

9. Pregunta asociada a la imagen 9.


Mujer de 85 años, trabajadora del campo jubilada, que presenta desde hace un año y medio en la nariz una lesión papulosa, redondeada y brillante que le sangra con facilidad y crece lentamente. De entre las opciones señaladas, ¿cuál es el diagnóstico más probable?:
1. Queratoacantoma.
2. Carcinoma basocelular.
3. Queratosis actínica hipertrófica.
4. Herpes simple crónico.

Esta es una pregunta de libro y la imagen también lo es. Los queratoacantomas se caracterizan por ser lesiones de rápido crecimiento con un tapón córneo central. Las queratosis actínicas hipertróficas suelen ser más pequeñas, de color blanquecino y lo clásico es que tengan forma de cuerno cutáneo. Lo del herpes simple crónico simplemente es algo muy rebuscado y para ser un herpes debería tener la presencia de vesículas. La respuesta correcta, por tanto, es un carcinoma basocelular.


10. Pregunta asociada a la imagen 10.


Varón de 45 años, diabético e hipertenso que acude porque desde hace 3 meses presenta placas eritematosas con descamación blanca en cuero cabelludo, tronco, rodillas y codos (ver imagen), con afectación de 4 uñas de las manos. Refiere prurito y decaimiento. ¿Cuál de las siguientes opciones terapéuticas es la más adecuada?:
1. Prednisona oral.
2. Leflunomida.
3. Adalimumab.
4. Rituximab.

No hay duda de la respuesta, ni de que la imagen y el texto nos indican una psoriasis en placas grave. Aunque en la práctica clínica probablemente no fuera el tratamiento de primera elección, sobre todo si no se han intentado otros tratamientos sistémicos (metotrexato, ciclosporina, retinoides) o incluso la fototerapia, aquí es la única respuesta correcta (la prednisona no se utiliza en el tratamiento de la psoriasis en placas, la leflunomida está indicado para artritis psoriásica y no tiene ningún efecto en la piel y el rituximab no está indicado para esta enfermedad).

38. Paciente de 72 años de edad que acude a urgencias por presentar aparatoso e importante angioedema lingual. No presenta urticaria asociada ni refiere antecedentes de alergia a fármacos o alimentos. Entre sus antecedentes personales destacan diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, hipertensión arterial, hipotiroidismo y enfermedad de Parkinson. En tratamiento habitual con metformina, simvastatina, enalapril, tiroxina y levodopa. ¿Cuál de los siguientes fármacos es con mayor probabilidad el fármaco
causal del cuadro clínico descrito?:
1. Enalapril.
2. Simvastatina.
3. Metformina o levodopa por igual.
4. Levodopa.

El angioedema es un tipo de urticaria profunda que puede ser de etiología medicamentosa (no mediado por IgE) y en este caso, los IECA (como el enalapril) se consideran la causa farmacológica más frecuente, así que en este caso sería la respuesta correcta (si hablamos en términos probabilísticos).

76. Niña de 7 años que acude a consulta porque los padres le notan la cara roja desde el día anterior y en las últimas horas le han notado manchas rojas en el cuerpo. En la exploración está afebril, con amígdalas y oídos sin alteraciones, auscultación cardiopulmonar normal. Presenta un exantema maculo papuloso confluyente en ambas mejillas, respetando el labio superior, semejando cara de “bofetón”. En el tórax presenta un exantema reticular, en encaje, no pruriginoso. ¿Cuál es el diagnóstico clínico más probable?:
1. Varicela.
2. Rubeola.
3. Eritema infeccioso o 5ª enfermedad.
4. Exantema súbito o 6ª enfermedad.

Aunque esta pregunta está a caballo entre derma y pediatría, queremos aportar nuestro granito de arena. Nos están hablando del eritema súbito o quinta enfermedad (también llamado megaloeritema), producido por el parvovirus B19. Es típico que después de un episodio de fiebre alta aparezca un eritema en ambas mejillas en forma de “bofetón” que suele tener una extensión cráneo-caudal en los días siguientes.

120. Recién nacido de 2 semanas, cuya madre durante el embarazo presentó poliartralgias no filiadas y que tras la primera exposición solar desarrolla lesiones cutáneas eritematosas policíclicas que asemejan las del lupus eritematoso cutáneo subagudo. ¿Cuál de los siguientes autoanticuerpos debe investigarse?:
1. Anticuerpos anti-ADN en el recién nacido.
2. Anticuerpos anti-citoplasma de neutrófilo (ANCA) en la madre.
3. Anticuerpos anti-Ro/SS-A en la madre.
4. Anticuerpos anti-Sm en el recién nacido.

El lupus eritematoso neonatal es una patología poco frecuente, pero potencialmente grave, que se define por lesiones cutáneas y/o defectos en la conducción cardiaca provocados por el paso transplacentario de anticuerpos anti-Ro, anti-La y/o anti-U1RNP. Afecta a uno de cada 12.000 a 20.000 recién nacidos vivos y un 50-78% presentan lesiones cutáneas durante las primeras semanas de vida (aunque lo más frecuente es al 2º-3er mes), que suelen localizarse en áreas fotoexpuestas. Pregunta entre dermatología, reumatología y pediatría.

Pues esto es todo por este año. Espero que os haya ido muy bien, nosotros ya esperando a nuestro próximo R1 en el hospital. Ahora toca descansar.

Istanbul. Love of the continents from Timelab.pro on Vimeo.

miércoles, 24 de marzo de 2021

Queratodermias palmo-plantares hereditarias: “callos genéticos”

El término “queratodermia palmo-plantar” es una especie de paraguas que incluye cualquier condición en la que existe un engrosamiento persistente de las superficies palmares y/o plantares. Y eso son un montón de enfermedades, algunas adquiridas (psoriasis, eccemas, infecciones, inducidas por fármacos o tóxicos o como manifestación de una neoplasia interna), pero también existen otras muchas enfermedades hereditarias que se manifiestan de esa manera tan curiosa. Sólo los más osados se atreven a estudiarlas, pero hoy haremos un intento aprovechando el caso de Thiago. Cuando su padre nos puso el pie al lado del del niño, no tuvimos demasiadas dudas de que estábamos ante un caso de queratodermia palmo-plantar (QPP) hereditaria.

Thiago y su padre

Hasta hace pocos años el diagnóstico de los diferentes tipos de QPP se realizaba en base al patrón hereditario, edad de aparición, morfología, distribución, gravedad y la presencia o no de manifestaciones sistémicas y hallazgos histopatológicos. Pero en los últimos años, la generalización del uso de los métodos de secuenciación ha permitido elucidar las bases genéticas y moleculares de todos estos trastornos.

Existen muchas maneras de clasificar las QPP hereditarias. Así, en un sentido amplio, se pueden dividir en base a sus consecuencias fenotípicas en no sindrómicas y aisladas (si no se observan otras manifestaciones), no sindrómicas con manifestaciones cutáneas adicionales (también denominadas QPP complejas) y sindrómicas (que se asocian a diversas manifestaciones extracutáneas).

Pero en base a la morfología de las lesiones, también se pueden clasificar en los siguientes tipos:

  • QPP difusas, las más comunes, con un engrosamiento que afecta la totalidad de la superficie palmo-plantar, a veces con un límite muy definido.
  • QPP focales, que se manifiestan como callosidades predominantemente en las zonas de apoyo.
  • QPP estriadas, con lesiones lineales que suelen seguir los tendones.
  • QPP punctatas, con engrosamientos papulares múltiples, a veces a modo de espículas (que ya tratamos en este blog hace algunos años).

Además, en el mundo de las queratodermias hereditarias se utilizan otros dos términos que conviene recordar: progrediens y transgrediens. Progrediens se usa para definir la historia natural de la enfermedad, en el sentido de que esta empeora con la edad. En cambio, transgrediens es un término morfológico que se refiere a que las lesiones sobrepasan la piel de las palmas y/o palmas y se extienden a la superficie dorsal de manos y/o pies, muñecas o tendón de Aquiles. Además la hiperqueratosis también puede afectar áreas no contiguas, como los codos, rodillas o regiones periorificiales.

Pero el mayor avance en la clasificación de estas enfermedades ha sobrevenido con la identificación de las mutaciones genéticas, que ha permitido entender mejor los mecanismos moleculares que las explican. Claro que, en la práctica real, una correlación estricta genotipo-fenotipo no siempre es posible, así que seguimos clasificando estas patologías de manera mixta (clínico-genética). Como que ya lo explicamos hace algún tiempo, os remito al post correspondiente si os apetece repasarlo, o a este artículo de la revista europea de dermatología de 2018 de L. Guerra y colaboradores.


Por centrarnos en el caso que nos ocupa, el de Thiago, sin otras manifestaciones, con su padre y tíos también afectos, lo diagnosticamos de una queratodermia palmo-plantar focal, que suele caracterizarse por la presencia de parches hiperqueratósicos en las zonas de presión y que suelen ser debidas a mutaciones en KRT6c o KRT16. Con un patrón autosómico dominante, estas mutaciones afectan a las queratinas 6c (K6c) y 16 (K16) y como que se afectan las zonas de mayor presión, las palmas suelen estar respetadas o con una afectación más limitada. Más recientemente se han descrito otras mutaciones, como en KRT6C o DSG1. Los hallazgos histopatológicos consisten en una hipergranulosis, acantosis e hiperqueratosis sin cambios epidermolíticos. Raramente pueden observarse sutiles cambios en las uñas y también puede observarse leucoqueratosis oral. Dado que la paquioniquia congénita afecta los mismos genes, existe bastante discusión acerca si esta forma de QPP forma parte de un espectro de esa enfermedad o se trata de entidades distintas.

Thiago tiene ahora 16 años y, como era de esperar, la piel de las plantas de sus pies se ha ido engrosando con el tiempo, aunque de momento nos vamos apañando con queratolíticos tópicos y medidas mecánicas, así como con la ayuda de plantillas de descarga y control podológico.

Por cierto, este sábado es el examen MIR y como que vamos a estar muy pendientes de las preguntas de dermatología para publicar la correspondiente entrada a la mayor brevedad posible, no vamos a tener caso clínico hasta la siguiente semana.

¿Un café?

Espresso from Guise Creative on Vimeo.

sábado, 20 de marzo de 2021

¿Verrugas, callos o ampollas?

Los padres de Thiago estaban bastante desconcertados con sus pies. Tenía sólo 16 meses y desde bebé se le pelaban continuamente (las manos también, pero de manera menos intensa). No estaban rojos y no parecía que le molestaran, pero desde que el niño empezó a dar sus primeros pasos, además se le habían empezado a formar lo que parecían una especie de callosidades amarillentas en las zonas de apoyo que llamaban bastante la atención y que sí parecían molestarle al caminar.


Thiago era un niño sano que no tenía problemas de salud aparte de esas “cosas raras” en ambos pies. De momento es toda la información que tenemos, así que el siguiente paso es saber si necesitáis algún dato más de la anamnesis o si con esa información ya sois capaces de aventurar un diagnóstico (y ya de paso, un tratamiento). ¿Alguien se atreve? El miércoles volveremos por aquí a intentar arrojar un poco de luz a este misterio.

Os dejo con este timelapse nocturno.

THE Cablecamlapse from Dustin Farrell (www.dfvc.com) on Vimeo.