sábado, 20 de enero de 2024

Traigo al niño a la revisión de los lunares

Dídac es un niño sano, de 8 años, fototipo III, de padres sanos y sin antecedentes familiares de cáncer de piel. Su pediatra nos lo deriva para que una "revisión de lunares". La madre está especialmente preocupada por una lesión pigmentada, que juraría que está aumentando de tamaño, en la región temporal derecha del cuero cabelludo. Además tiene otras lesiones parecidas en la espalda y en el abdomen, y la madre nos asegura que cuando nació no tenía ningún lunar.

 


Como que ha oído que si aparecen lunares nuevos, o si cambian, hay que consultar al dermatólogo, ha pedido a su pediatra que lo mande al hospital para que le podamos echar un vistazo, y así quedarse todos más tranquilos.

 

El lunar en cuestión es una mácula de casi 5 mm de diámetro, redondeada, de color marrón oscuro, bordes bien delimitados y un patrón globular simétrico a la exploración dermatoscópica. El resto de lesiones pigmentadas no nos llaman la atención.

 

¿Qué os parece? ¿Alguna recomendación? ¿Lo quitamos por si acaso, "para estar más tranquilos"? ¿O le damos una revisión en 6 meses por si crece? ¿Cuándo habría que derivar a un niño al dermatólogo por un lunar? Abrimos melón. El miércoles seguimos (o en este enlace). Mientras, un poco de música y animación.


L'HEURE BLEUE, 3ème Scène Opéra de Paris / by Mathilde Loubes & Antoine Bonnet, 2023 from REMEMBERS on Vimeo.

2 comentarios:

  1. Hola Rosa! se ve como un nevo melanocitico congénito en pleno crecimiento ...un saludo desde Argentina y gracias por todo!

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  2. Buenas tardes.
    En este caso nos encontramos con un paciente de 8 años, sin antecedentes familiares de cáncer de piel, quién presenta una lesión pigmentada en cuero cabelludo de meses de evolución. Se describe una mácula pigmentada, con un patrón globular, de color marrón oscuro y bordes regulares bien definidos. Todo ello nos concuerda con la presencia de un nevus melanocítico adquirido compuesto.
    Se trata de una lesión benigna común en la infancia que, por sus características y por el fototipo del paciente (tipo III), no requiere exéresis, simplemente observación periódica. En este caso citaría al paciente en 6 meses para control evolutivo.
    Para valorar estas lesiones deberemos seguir la regla del ABCDE: Asimetría, Bordes irregulares, presencia de varios Colores, Diámetro mayor de 6 mm y Evolución, crecimiento o cambio.
    En niños sin factores de riesgo de patología cutánea maligna, se debe realizar un control anual de lesiones cutáneas por parte de su pediatra. Éste, en caso de advertir algún tipo de cambio o anormalidad en alguna de las lesiones cutáneas, será quien deberá derivar al paciente al servicio de dermatología. En caso de fototipos de alto riesgo o múltiples nevus cutáneos, se puede considerar la opción de realizar mapeo de las lesiones para valorar cambios y aparición de nuevas lesiones.

    Un saludo,

    Marcial Dolz.

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