Lo que son las cosas. Tener cita con el oftalmólogo para una
revisión rutinaria y terminar en la consulta del dermatólogo. Sylvia, una mujer
sana de 65 años, sin antecedentes médicos relevantes y sin ninguna medicación
en su tarjeta sanitaria, presentaba desde hacia ya un año unas placas bastante
llamativas localizadas en la región facial. La que más llamaba la atención se
localizaba en la hemicara derecha y era bastante extensa, desde la raíz nasal
hasta la mejilla, eritemato-marronácea, con telangiectasias e infiltrada al tacto,
aunque por lo demás, ni le picaba, ni le dolía. Además, tenía otra lesión más
pequeña en la sien izquierda, de aspecto más evolucionado y un tono más
apagado.
Sylvia no había aplicado ningún tratamiento en las lesiones,
salvo sus cremas hidratantes habituales y el fotoprotector que se ponía cada
día por la mañana desde hacía muchos años (tenía la piel muy clara). A decir
verdad, tampoco había consultado previamente a su médico, y fue el oftalmólogo
quien nos llamó para que la viéramos ese mismo día en la consulta. Nuestro
entonces residente de 4º año, Bernat Mas (flamante adjunto de dermatología a la
publicación de esta entrada) la atendió y un extenso diagnóstico diferencial le
vino a su cabeza al ver entrar a la paciente.
¿Cómo actuaríais vosotros? ¿Necesitáis más datos de la anamnesis o mejor actuamos pidiendo alguna que otra prueba? ¿O pensáis que podemos ir directamente al apartado del tratamiento? La semana próxima os contaré el desenlace de este enigmático caso.
Hay días que parece que estoy en la luna, así que os dejo con este vídeo de la misión espacial de la NASA, Artemis II.
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