10 enero 2026

Una mancha en el hombro

Basilio era un asiduo de nuestra consulta desde hacía ya bastantes años. Habíamos perdido la cuenta de los carcinomas basocelulares y epidermoides que le habíamos ido extirpando, siempre en la cara y en el dorso de las manos. Con 84 años y toda una vida expuesto al sol implacable del campo (y aún seguía cuidando de sus tierras y animales), su piel había sufrido las consecuencias, convirtiéndolo en un paciente habitual. Y cuando no tenía ningún carcinoma, nos dedicábamos a tratar sus múltiples queratosis actínicas: la crioterapia y el 5-fluorouracilo eran nuestros principales aliados.


Hoy suspiramos aliviados cuando no detectamos ninguna lesión que nos llamara la atención, así que aprovechamos para hacerle una revisión un poco más exhaustiva. Mientras se quitaba la ropa, desde el otro lado de la cortina nos iba poniendo al día de los últimos éxitos deportivos y académicos de sus nietos. Cuando nos pusimos a su espalda, nos quedamos mirando una mancha oscura en la parte posterior de su hombro izquierdo. Basilio vivía solo y no sabía desde cuándo la tenía, pero no le molestaba en absoluto.

Empezamos a retroceder en la historia clínica y pudimos comprobar que, en una ocasión, cuatro años antes, habíamos descrito una lesión macular pigmentada en esa zona, pero de menor tamaño. Ahora medía casi 2 cm en su eje mayor y la dermatoscopia la podéis ver en la segunda imagen.

¿Qué pensáis? (Aparte de que 4 años sin quitarle la camiseta a nuestro paciente sea demasiado tiempo). ¿Es una mancha normal de la edad? ¿Le hacemos una biopsia? ¿O vamos directos al quirófano?

El sábado próximo volveremos con la respuesta. Hoy me despido desde Moshi, en Tanzania, en las faldas del Kilimanjaro.

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