miércoles, 1 de mayo de 2019

Los tics y las uñas

No fue muy complicado averiguar la causa de esa curiosa alteración en las uñas de Mario. Él mismo nos dio la respuesta en la misma consulta, y es que de manera compulsiva se pasaba el día manipulando una uña con otra desde hacía ya mucho tiempo, lo que había conducido a una onicodistrofia progresiva en las uñas de ambos pulgares, que en la literatura podemos encontrar bajo diferentes nomenclaturas: onicotilomanía, distrofia canaliforme media de Heller o solenoniquia (nombrecitos para las uñas los hay para todos los gustos). En realidad hay quien reserva el nombe de onicotilomanía para cuando hay un arrancamiento compulsivo de las uñas, y el de distrofia canaliforme media cuando la depresión es tan profunda que verdaderamente “parte” la uña en dos, con unos surcos oblicuos laterales. Pero en la mayor parte de los casos se utilizan ambos términos indistintamente. También se utiliza el término “deformidad por tic”, de manera más genérica. Otros trastornos referidos a “autoinfligirse” lesiones en las uñas que pueden terminar en onicodistrofia son la onicofagia, tan frecuente en la población general, la onicotemnomanía (que es la tendencia a cortar las uñas extremadamente cortas), o la onicoteiromanía (por fricción o limado excesivo, lo que conduce a una lámina ungueal extremadamente fina). Todas esas alteraciones estarían englobadas en el espectro impulsivo-compulsivo de conductas repetitivas orientadas al propio cuerpo, y ahí las uñas se llevan la palma, siendo la onicofagia el trastorno más frecuente en la población general (en un estudio realizado sobre más de 300 estudiantes universitarios, el 49% presentaban onicofagia y un 0,9% onicotilomanía).

Mario, el día de la primera visita (Foto: Fran Allegue)

La distrofia ungueal canalicular media de Heller se manifiesta típicamente como un surco central longitudinal que se extiende desde la cutícula hacia el borde libre de la uña, pudiendo llegar incluso a la fractura de la lámina. Suele formar fisuras oblicuas más pequeñas e intermitentes a ambos lados a partir del defecto central, dando un aspecto de abeto o pluma. Puede afectar una o varias uñas de los dedos de las manos, siendo frecuente que lo haga de manera bilateral y simétrica a ambos pulgares. A medida que el cuadro progresa la lámina de la uña puede volverse amarillenta o marrón y aunque casi nunca provoca síntomas, en ocasiones el paciente puede referir dolor pulsátil en el pliegue proximal.



La etiología más aceptada es la de un origen exógeno por traumatismos repetidos sobre la matriz ungueal, lo que puede suceder por dos mecanismos: por la compulsión de manipular la lámina o por empujar la cutícula hacia atrás, de ahí que se considere como una psicodermatosis deformante vinculada a un trastorno compulsivo-impulsivo. Pero existen otros potenciales desencadenantes (menos frecuentes), como factores congénitos (se han descrito familias afectas), fármacos (retinoides orales), procesos inflamatorios de repetición o incluso lesiones tumorales (tumor glómico, quiste mucoide o exóstosis subungueal, por poner algunos ejemplos).

El diagnóstico es clínico, con una buena exploración física y anamnesis, descartando otros procesos, como onicomicosis, liquen plano, psoriasis y otras onicodistrofias.

Si la causa, como en el caso de Mario, es la propia manipulación (lo podemos ver perfectamente en el vídeo), el tratamiento es obvio, aunque no siempre sencillo. Intervenciones psicológicas aparte, se puede recomendar colocar un adhesivo de cianoacrilato en la base de la uña que actúe como barrera protectora, aplicándolo una o dos veces por semana hasta la normalización de la uña. Existen en la literatura casos aislados de éxito tras tratamiento con tacrolimus tópico o tazaroteno. Y del mismo modo que en el caso de la tricotilomanía, algunos autores defienden el uso de la N-acetil-cisteína en estos casos.

Hace algún tiempo nuestra compañera Lorea Bagazgoitia escribió sobre esto mismo en su blog, y también podéis revisar estos artículos (os dejo los enlaces aquí y aquí). De nuevo agradecer al Dr. Fran Allegue la cesión de estas imágenes y del vídeo para el caso de esta semana.

Os dejo con un vídeo de Rafa Herrero de tiburones azules (Prionace glauca), esos preciosos escualos que entre todos estamos masacrando.

Prionace glauca from Rafa Herrero Massieu on Vimeo.

2 comentarios:

  1. ¿Qué cianoacrilato podría utilizarse? ¿No conllevan riesgos en su aplicación? Gracias

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    1. En este otro post encontrarás más información acerca de los acrilatos y sus riesgos.
      https://www.dermapixel.com/2016/09/dermatitis-de-contacto-por-unas.html

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