sábado, 6 de octubre de 2012

Cuando el dermatólogo es una mujer

El otro día vino Martín a la consulta. Según el informe de su médico tenía un “fibroma gigante” en la ingle izquierda. Martín tiene 61 años y había sufrido otros problemas de salud más importantes, y como que lo primero es lo primero, no le había hecho mucho caso a “eso que le colgaba”. Pero ya se encontraba mejor y finalmente se había decidido a consultar.

Una que es muy mal pensada pensó “gigante… ya será menos”, y cuando de manera muy recatada Martín se estiró en la camilla sin siquiera quitarse el calzoncillo y vi un fibroma de 1 cm, pensé que su médico era pelín exagerado. Me aseguré preguntando al paciente si era ésa la lesión por la que consultaba y (sin verlo bien) me aseguró que sí, de manera que anestesia al canto, extirpación tangencial, la típica bromita de “Ya pesa usted unos gramos menos” y andando.



Pero cuando Martín llegó a su casa y se miró, no podía creerse que su compañero de viaje aún estuviera ahí, asomando, así que enfadadísimo llamó a la secretaria del hospital para decir que la doctora se había equivocado de lesión. Lo citamos para otro día y se aclaró el entuerto. Lo gracioso del caso es que estas cosas a veces pasan porque los pacientes (independientemente de la edad aunque la gente pueda pensar lo contrario) suelen ser muy reacios a enseñar sus partes pudendas a una mujer, de modo que cuando los vas a explorar sólo te permiten ver la parte que ellos deciden a través de la ropa interior. Evidentemente, cuando se trata de algo potencialmente serio, insistimos y se terminan desvistiendo, pero si la cuestión es más nimia, nos podemos conformar con eso y meter la pata.

Lo de hoy, más que un caso para diagnóstico, es una anécdota, y agradezco a Martín que pese a todo haya consentido en que publique la foto en el blog. “La medicina me ha salvado la vida y si esto tiene que servir para que otros aprendan, pues adelante”, me dijo. Bueno, muchas vidas no vamos a salvar con el post de hoy, pero quizás sí que podamos reflexionar un poco.

De manera que, ya que estamos, y después de aprender que en dermatología la exploración exhaustiva es fundamental, nos podemos meter en terrenos de terminología y aventurar algunos nombres para “eso que cuelga”. Medía 5 cm, así que ¿qué hacemos? ¿Lo quitamos en consulta? ¿En quirófano? ¿No lo quitamos? ¿Lo metemos en un bote para enviárselo al patólogo? ¿En qué bote?, ¡que no cabe, leches!

Bueno, el miércoles saldremos de dudas, si es que tenéis alguna (o si no en este link). Y pasando a otra cosa, ¿sabéis lo que es el light painting? ¿No? Pues mirad este vídeo.


Live action light painting // TECH:TEST from Anssi Määttä on Vimeo.

4 comentarios:

  1. También ocurre a veces al contrario cuando la paciente tiene que enseñar sus partes al buen doctor. Son cosas de la profesión.
    Saludos.

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    1. Existen todas las combinaciones posibles, incluso entre médicos y pacientes del mismo género. Pero el otro día nos reímos mucho con este señor (él también se rió con nosotros) y me apetecía contarlo.

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  2. A veces ocurre al contrario cuando la señora tiene que mostrar sus partes al buen doctor. Son cosas de la profesión.

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  3. Hola!. Yo haría exéresis de la lesión y enviaría por supuesto a anatomía patológica para Dx definitivo: Fibroma blando? , Pólipo Fibroepitelial (tipo los que aparecen en zona vulvovaginal en mujeres)...
    Gracias por todo Rosa y espero la respuesta

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