Santiago es un señor de 72 años, hipertenso en tratamiento y sin otros antecedentes a destacar, que viene a la consulta acompañado de su mujer porque, desde hace más de un año, presenta unas lesiones en la frente y el cuero cabelludo que a veces le pican, por lo que su médico le había recetado una crema de betametasona, aunque lo cierto es que las lesiones no mejoraron con el tratamiento. Algunas se van solas, pero al poco tiempo le vuelven a salir.
Hablando con ellos, me cuentan que Santiago ha trabajado siempre en la construcción, hasta que se jubiló hace 8 años, y que ahora tienen en casa un pequeño huerto que le proporciona tomates y otras hortalizas. Y como que el médico le ha dicho que es bueno que camine, cada día sale a pasear, o sea que entre las plantas, los paseos y los nietos Santiago no se aburre.
Además de las lesiones por las que consulta (con un tacto bastante “rasposo”, por cierto), al explorarle vemos que tiene una especie de arrugas muy profundas en la parte posterior del cuello.
En la consulta cada día tenemos varios Santiagos, así que el diagnóstico es sencillo. Pero, ¿cómo lo trataríais? ¿le hacemos antes una biopsia o no lo creéis necesario? Y si el tratamiento no funciona, ¿qué otras opciones tenemos? ¿Qué son esas arrugas del cuello? ¿hay alguna manera de prevenir estas lesiones? ¿hay que remitirlos siempre al dermatólogo?
De momento eso es todo, os recuerdo que seguramente hay varias opciones correctas en este caso, las comentaremos el miércoles. O en el enlace.

