miércoles, 4 de marzo de 2020

Tumor de colisión: un choque de trenes en la piel

La colisión de tumores cutáneos es un fenómeno relativamente poco frecuente que puede ser complicado de sospechar en la práctica diaria (Voyd y Rapini encontraron 69 casos tras revisar la friolera de 40.000 biopsias) y se produce por la combinación témporo-espacial de dos o más tipos de tumores cutáneos. Y aunque en la mayor parte de las ocasiones no conlleva demasiada importancia, a veces sí puede ser un hallazgo relevante e inductor de confusión, cuando se combinan una lesión benigna con un tumor maligna. Si además estamos hablando de lesiones pigmentadas, hay que ser muy experto para sospecharlo y actuar en consecuencia. La dermatoscopia es un método diagnóstico no invasivo que nos será de gran ayuda en el diagnóstico de estas lesiones.

Tumor de colisión. Foto: Fernando Terrasa (Anatomía Patológica)

La patogenia de los tumores de colisión se desconoce, aunque se barajan dos teorías: la primera sugiere que en una piel dañada (por el sol y los años) es fácil que se induzcan diversas neoplasias; la segunda sostiene que estos tumores se desarrollan debido a una interacción entre las distintas partes del tumor, de modo que uno de ellos estimularía el crecimiento del otro por un efecto paracrino. Personalmente, pienso que en algunos casos, estamos hablando de tumores tan frecuentes que, simplemente, la coincidencia hace que puedan coincidir en el espacio y el tiempo.

En el caso de Feliciano, simplemente nos llamó la atención esa “queratosis seborreica” más oscura que las otras. Al poner el dermatoscopio se veían claramente dos zonas: la inferior, de queratosis seborreica (con sus pseudoquistes córneos) y la superior, que sugería, con sus grandes nidos ovoides, telangiectasias y ulceración, un carcinoma basocelular. Así que procedimos a extirpar la lesión y nuestro patólogo, el Dr. Fernando Terrasa, nos confirmó la presencia de esos dos componentes, como podéis ver en la imagen histológica.

Con todo, seguiremos diciendo que las queratosis seborreicas no se vuelven “malas”, pero si veis alguna un poco más extraña o cambiante, poco cuesta ponerle el dermatoscopio encima.

Si queréis ver algún otro ejemplo, os remito a estos artículos de Actas Dermosifiliográficas de I. Fernández-Canedo o Pedro Zaballos. Hoy nos vamos a las montañas.

Orogonia from Enrique Pacheco on Vimeo.

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