miércoles, 27 de julio de 2016

¿Qué tienen que ver las verrugas con los escarabajos?

Si ya habéis visto la foto que ilustra la entrada de hoy, quizá sabéis la respuesta. Clara tenía verrugas plantares. Montones de ellas. Y aunque no le causaban ninguna molestia e intentamos convencer a sus padres de aquello de “primum non nocere”, nuestros argumentos no fueron lo suficientemente contundentes, de modo que no se iban a marchar de la consulta sin un tratamiento para esos papilomas (“papiloma” suena mucho más grave que “verruga plantar”, aunque sea lo mismo), que cómo iba Clara a pasear eso, que en cualquier momento le iba a echar raíces y luego iba a ser peor…

Bueno, pues teníamos ante nosotros una pobre niña asustada de 8 años con un pie lleno de verrugas de pequeño tamaño. Y si bien es cierto que la crioterapia podría haber sido eficaz, se nos antojaba demasiada tortura para una niña tan pequeña. Así que recurrimos a una vieja amiga, la cantaridina, que en estos casos puede ser una alternativa razonable.

Aspecto después de aplicar cantaridina al 0,7%

La cantaridina es un compuesto químico vesicante que se obtiene desecando y pulverizando la cantárida - Lytta vesicatoria- (también conocida como “mosca española”), un coleóptero de la familia Meloidae. Varios escarabajos de esa familia producen cantaridina a partir de fluidos digestivos y que actúa como una feromona y como mecanismo defensivo. Los primeros usos de este producto datan de la dinastía Han en China y en Europa, ya en los años 50-100 A.D. Sus aplicaciones médicas incluyen desde su uso como afrodisíaco hasta el tratamiento tópico de verrugas. Aislada por primera vez por el químico francés Pierre Jean Robiquet en 1812, fue en 1952 cuando Stork fue capaz de sintetizarla sintéticamente para su uso médico. Desde 1952 a 1962 fue ampliamente utilizada para el tratamiento de verrugas víricas, pero en 1962 los fabricantes no fueron capaces de aportar suficiente evidencia de su eficacia y la FDA americana retiró la aprobación para su uso. Posteriormente, en 1998 la cantaridina fue aprobada por la FDA mediante una enmienda que permitía su utilización siempre y cuando fuera aplicada por un facultativo. Pese a la controversia sobre su eficacia, se sigue utilizando a día de hoy para el tratamiento de verrugas vulgares y moluscos contagiosos (y fuera de indicación para otras patologías). En este artículo de DOJ podéis revisar el tema.

La cantaridina es absorbida por los lípidos de los queratinocitos, activando una serie de proteasas que conducen a la degeneración progresiva de las placas de los desomosomas, con una acantólisis selectiva intraepidérmica que permite que la herida cure sin dejar cicatriz. Después de su aplicación se forma una ampolla en 24-48 horas que se resuelve en 4-7 días, todo ello en función del tiempo de contacto, concentración de producto, oclusión, o sensibilidad del paciente.

Lytta vesicatoria. Por Stefanie Hamm, vía Wikimedia Commons

La principal ventaja de la cantaridina es que su aplicación es completamente indolora, a diferencia de la crioterapia y de otros métodos utilizados para tratar verrugas y moluscos, lo que la convierte en una buena alternativa en niños con múltiples lesiones. Como todo, no es infalible y tiene inconvenientes. Las reacciones que provoca son en cierta manera imprevisibles, con bastante variación interindividual (a diferencia de la crioterapia con nitrógeno líquido, que es bastante más controlable y predecible). Desde pacientes que no presentan apenas reacción a otros con ampollas importantes, que sí pueden ser bastante molestas.

En nuestro país la cantaridina que utilizamos se obtiene mediante formulación magistral, utilizándose dos tipos de formulaciones: la que llamamos “débil”, que es cantaridina al 0,7% en una base colodion (con el característico color verde del escarabajo, por el verde brillante) y la “fuerte”, cantaridina al 1% que además lleva ácido salicílico al 30% y podofilino al 5%. La primera es la que se utiliza para moluscos y verrugas, y la segunda para verrugas plantares o periungueales, más resistentes.

Los protocolos varían bastante, pero habitualmente se pone el compuesto sobre la lesión con un aplicador de plástico (yo uso bastoncillos de algodón después de cortar los extremos), se deja secar 1-2 minutos y se tapa con un esparadrapo de plástico (no poroso), dejándolo actuar un tiempo variable entre 1-8 horas. Después, se indica al paciente que se lave con agua y jabón. El intervalo entre tratamientos cuando uno no es suficiente también varía, en nuestro servicio repetimos al mes hasta la resolución de las lesiones.

La eficacia para el tratamiento de verrugas es bastante variable según el estudio que consultemos. Los más optimistas le dan un 80% de eficacia con una baja tasa de recurrencias, pero no nos olvidemos que estamos tratando una patología por lo general autorresolutiva.

Los efectos secundarios van ligados al poder vesicante del producto, y pueden ser significativos en el 6-46% de los pacientes, siendo lo más habitual, como no podía ser de otra manera, la aparición de ampollas, dolor, eritema, sangrado y, en ocasiones, hiperpigmentación postinflamatoria. Hay casos descritos de recurrencias “en donut” de la verruga, y muy raramente, lingangitis y sobreinfección bacteriana.

Fueron necesarias 5 sesiones de tratamiento con cantaridina 0,7% para eliminar todas las verrugas de Clara, sin más molestias que la aparición de alguna ampolla en las zonas tratadas. Los padres quedaron satisfechos, a Clara no le hicimos pupa y yo sigo preguntándome si las verrugas se hubieran resuelto solas en esos 5 meses si no hubiéramos hecho nada.

Y si os gustan los bichos y la acción, no os podéis perder este documental.


5 comentarios:

  1. ¿Qué opinión le merece el tratamiento con bleomicina (jeringa y/o Dermojet)?

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    1. Es un tratamiento por lo general muy doloroso que habitualmente se reserva para casos complicados, cuando todo lo demás ha fracasado.

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    2. Gracias por la respuesta.

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  2. Gracias por esta entrada. Yo la utilizo a diario desde hace 15 años en mi consulta y como podólogo es la forma en la que resolvemos más del 90% de las verrugas. Muchos pediatras nos derivan niños después de haberles fallado otros tratamientos menos agresivos. Un saludo

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  3. Hola Rosa,
    Como siempre gracias por ilustrarnos. Yo la he utilizado mucho en consulta pero actualmente no lo tengo como tratamiento de elección porque al parecer no está descrito su uso para verrugas plantares (cosa curiosa puesto que sí está descrito y autorizado su uso en otro tipo de verrugas como el moluscum). ¿Cuál es la situación real y legal?
    Muchísimas gracias.
    Un saludo

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