sábado, 14 de julio de 2012

Bultos en la cabeza

En esta ocasión la paciente, Águeda, aún no ha entrado a la consulta. Sigue en la sala de espera mientras yo intento reponerme de las palabras que acabo de leer en el informe de derivación del médico de primaria. Bueno, una palabra, en realidad, sólo una, ha sido la que me ha hecho temblar: “bultoma”. El médico envía a Águeda a nuestra consulta por unos “bultomas en el cuero cabelludo”.

Dicho así suena importante: bultoma. Pero me temo que ese término, que no se encuentra recogido en el Diccionario de la RAE, y pese a utilizarse con relativa frecuencia en el argot médico (incluso en artículos científicos), no es más que, como dice el internista L. López-Jiménez, una “degeneración neoplásica del lenguaje” que debiera ser desterrada de nuestro lenguaje médico por “inapropiado, vulgar, incorrecto, feo y hortera”. Os recomiendo la lectura del artículo en cuestión, a mí me ha encantado.

Lesión que se aprecia después de rasurar la zona

Pero nuestra misión no es la de hacer que nuestros compañeros se expresen con propiedad, sino resolver las dudas de nuestra paciente, de manera que hacemos pasar a Águeda con la palabreja aún resonando en nuestra cabeza, quien resulta ser una mujer de 47 años, sin ningún antecedente relevante. Nos dice que desde hace muchos años, tiene dos “bultos” en la cabeza, que no le duelen, aunque el de mayor tamaño, situado en la zona parietal izquierda, le molesta a veces cuando está apoyada. Recuerda que su madre, ya fallecida, tenía lesiones parecidas (su madre las llamaba “llúpies”, en mallorquín, y nunca les había dado la más mínima importancia).

Águeda lleva el pelo largo y a simple vista no se ve nada, claro, pero se palpan dos lesiones de consistencia firme, móviles, no adheridas a planos profundos. La piel que las recubre tiene un aspecto normal, y la lesión de mayor tamaño mide 1,5 cm.

Pues vamos allá con las preguntas. En primer lugar, y desde el punto de vista estrictamente terminológico (que también es importante, a mi juicio), ¿cómo se llaman estas lesiones?
Y ya desde una perspectiva más práctica, ¿es necesario hacer algo? ¿hay algún peligro si no se quitan? ¿Qué le recomendaremos a nuestra paciente? Y si se quitan, ¿saldrán más?

Intentaremos resolver estas cuestiones el próximo miércoles, o en este link. Mientras, en espera de la película, os dejo con el tráiler (en plan peliculero) de mis pasadas vacaciones, espero que os guste.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...