miércoles, 17 de mayo de 2017

La dermatoscopia de un molusco

No será tan sencillo cuando a Santi nos lo mandaban sin diagnóstico, quizá porque esos moluscos eran más grandes de lo habitual, por ser lesiones bastante estables en el tiempo o por estar agrupadas en una zona determinada. Pero eran unos moluscos como la copa de un pino, y con ese tamaño y evolución decidimos que el curetaje era la opción terapéutica más rápida y resolutiva (todo con la colaboración de nuestro pequeño paciente, quien tenía claro que no quería tener esos “granos” y no protestó mientras se los quitábamos con la cureta).


Y como que de moluscos ya hemos hablado largo y tendido (al principio de los tiempos de este blog con esta entrada pediátrica, y algo más recientemente en el contexto de moluscos genitales en adultos), poco más podríamos añadir hoy (os podéis pasar por las entradas correspondientes y repasar conceptos), pero ya que no podemos resistirnos a ponerle el dermatoscopio a todo lo que se menea, quizá hoy podemos dedicar unas líneas a hablar precisamente de eso: De qué se ve cuando ponemos el dermatoscopio encima de un molusco. Y es que, especialmente en lesiones grandes y sobre todo en pacientes adultos, muchas veces no pensamos en esa posibilidad diagnóstica, y es ahí donde la dermatoscopia nos puede ser de cierta utilidad (y si nos acostumbramos a verlos en lesiones fácilmente reconocibles, cuando tengamos dudas será todo mucho más sencillo).

Como ya sabemos, el molusco contagioso es una infección viral de los queratinocitos epidérmicos que da como resultado una lesión cuya principal característica son las inclusiones intracitoplasmáticas. Habitualmente se presenta con varias lesiones, de 2-4mm de diámetro, del color de la piel, de aspecto brillante y en muchas ocasiones con una umbilicación central.

Dermatoscopia de la lesión señalada con flecha verde

Flecha rosa. Orificio central y vasos en corona

La dermatoscopia del molusco se describió por primera vez en 2004 por Vásquez-López. En un estudio publicado en 2011 sobre 211 lesiones (An Bras Dermatol. 2011;86:79-84), clínicamente se observaba un orificio central en el 50% de las lesiones, mientras que con la dermatoscopia se pudo identificar esa característica en más del 96% de las lesiones. Por otra parte, clínicamente ya se observaban estructuras vasculares en el 6%, y con la ayuda del dermatoscopio ese porcentaje se incrementó hasta el 89%.

Los patrones vasculares característicos del molusco son: vasos en corona (64%), patrón radial (48%) y vasos puntiformes (18%), con o sin orificio central, además de patrones vasculares combinados. En algunos casos la dermatoscopia puede recordar a la de lesiones sebáceas (hiperplasias sebáceas o adenomas sebáceos), aunque en el caso de los moluscos predominan las estructuras blanquecinas sobre las amarillentas (que sería el color más típico de las lesiones sebáceas).

Tranquilos, que no os voy a poner el vídeo de un mejillón, como aquella vez. Pero sí uno de un sitio bastante conocido en California para hacer parapente que se llama Mussel Rock. Que no decaiga!

Paragliding Over Mussel Rock - Blackmagic Micro Cinema Camera + PilotFly H2 from Tavon Bolourchi on Vimeo.

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