miércoles, 2 de diciembre de 2015

Grano negro, comedón abierto

Por negro que fuera no era más que eso: un grano. La parte buena es que Terencio no tenía un cáncer de piel. La mala, que podría haberse ahorrado la visita y la preocupación previa. Y aunque para el diagnóstico no hacía ninguna falta el dermatoscopio, ya sabéis que yo pongo el dermatoscopio a todo lo que se menea, y esta no iba a ser la excepción.

Un comedón es la consecuencia de ciertas anomalías en la proliferación de los queratinocitos ductales, y clásicamente se han considerado como la lesión elemental del acné no inflamatorio (aunque no siempre se ven en el contexto de un acné, y lo de que son lesiones no inflamatorias tiene bastantes matices). Se han implicado varios factores en la inducción de esta hiperproliferación de queratinocitos ductales, como son las anomalías en los lípidos sebáceos, los andrógenos, la producción local de citoquinas (IL-1-alfa) y la proliferación de ciertas bacterias (aunque probablemente estas no tienen un papel en el desarrollo inicial de los comedones, aunque puedan implicarse más tarde).

Imagen dermatoscópica del comedón abierto. Capas concéntricas de queratina

Se han descrito varias formas clínicas de comedones (muy bien explicadas en este artículo de Cunliffe, 2004), que obviamente pueden coexistir en un mismo paciente. Además, los comedones pueden ser abiertos o cerrados. Hablamos de comedones abiertos cuando existe comunicación con el exterior, lo que hace que la queratina en contacto con el ambiente exterior se oxide y se oscurezca (los típicos puntos negros; si los “estrujamos”, la queratina atrapada en el ducto saldrá al exterior). Los comedones cerrados, en cambio, carecen de ese orificio que comunica con el exterior, con lo que el contenido será blanco (y por mucho que apretujemos, no conseguiremos más que hacer un destrozo, a no ser que previamente practiquemos una pequeña incisión para dar salida a la queratina). Los diferentes tipos de comedones (abiertos o cerrados) se enumeran a continuación:
  • Microcomedones. En realidad se corresponde a una observación histológica, pero su número se correlaciona con la severidad del acné. Por eso en los tratamientos tópicos del acné se recomienda aplicarlos también sobre la piel aparentemente no afecta.
  • Comedones vulgares. Son las lesiones típicas del acné (abiertos o cerrados, en inglés “blackheads” o “whiteheads”). El tratamiento tópico de elección son los retinoides.
  • Comedones “en papel de lija. Son comedones cerrados, pequeños y confluentes, dando ese aspecto en papel de lija. Se presentan sobre todo en la frente y mejillas, y a menudo desarrollan lesiones inflamatorias. Son muy difíciles de tratar tópicamente y no muestran respuesta a los antibióticos orales, por lo que el tratamiento de elección en este caso es la isotretinoína.
  • Macrocomedones. Cuando miden más de 1mm de diámetro y también de difícil tratamiento cuando se presentan en un número muy elevado.
  • Además, Cunliffe habla en su artículo de comedones “submarinos”, comedones inducidos por fármacos (corticoides, pomadas), cloracné y comedones “conglobata”.
Terencio no tenía acné. Solo tenía esa lesión. Procedimos a vaciársela con la ayuda de una pinza sin dientes, más que porque fuera necesario para que el paciente pudiera comprobar lo que era con sus propios ojos. También le advertimos de que seguramente en el transcurso de las siguientes semanas le volvería a aparecer (para un tratamiento más radical deberíamos haber realizado una pequeña intervención para eliminar esas células productoras de queratina).

Hoy la cosa va de "plantas zombies", un curioso proyecto inspirado en Charles Darwin y plantas carnívoras.

Zombie Flowers from ANTSANROM on Vimeo.

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