miércoles, 15 de agosto de 2012

El impétigo, como las bicicletas, es para el verano

Efectivamente, como supongo que todos habéis adivinado, Adriana tenía un impétigo contagioso, que diagnosticamos clínicamente en la consulta, iniciando tratamiento tópico exclusivamente con ácido fusídico. No tengo la foto final, pero las lesiones se resolvieron en pocos días sin problemas, y afortunadamente ninguno de los hermanos de Adriana se contagió.

Scanning electron microscopy of Staphylococcus epidermidis cluster embedded in exopolysaccharide matrix
Estafilococos con microscopio electrónico


Hace ya bastante tiempo, en los inicios de este blog, pusimos otro caso de impétigo contagioso en un adulto, así que os remito al correspondiente post para refrescar el tema. Lo más importante a tener en cuenta es que, en ausencia de confirmación microbiológica y aunque clásicamente se ha diferenciado el impétigo como estafilocócico si vemos ampollas y estreptocócico en ausencia de las mismas, esto no es exactamente así y, pese a que casi todos los impétigos que cursan con lesiones ampollosas son producidos por S. aureus, no podemos afirmar que todos los no ampollosos son por estreptococo hemolítico del grupo A. Así que un impétigo es estafilocócico hasta que no se demuestre lo contrario. Esto es importante cuando planteemos tratamiento con antibióticos sistémicos.

De hecho, en el caso de Adriana (sin ampollas), tomamos una muestra y se aisló Staphylococcus aureus. Como que sólo tenía dos lesiones, se decidió tratamiento tópico, diciendo a los padres que en caso de progresión la volvieran a traer para valorar tratamiento oral (que finalmente no fue necesario).

Para no dejarlo aquí, he creído interesante traer una serie de recomendaciones para pacientes (o padres de pacientes) con impétigo, dada su elevada contagiosidad:
  • Lavarse a menudo las manos con agua y jabón, y frotarse las manos con alcohol o gel desinfectante (si no se padece ninguna dermatosis en las manos, claro). Evitar compartir objetos como peines, toallas o ropa en personas afectas.
  • Lavar las toallas y ropa de cama a temperatura alta.
  • Intentar cubrir las áreas de piel afecta (gasas, apósitos), así es más difícil la autoinoculación en otras zonas o el contagio a otras personas.
  • Siempre utilizar pañuelos de papel para sonarse la nariz, y enseñar a los niños a hacer lo propio (y no reutilizarlos).
  • Y una vez más, lavarse las manos.

Y aunque el título del post diga que el impétigo es cosa de verano, no hay que bajar la guardia, ya que podemos diagnosticarlo a lo largo de todo el año (en verano es más frecuente, eso sí).

El mes pasado estuvimos buceando en Cabrera, y nuestro compañero Carlos Padilla nos grabó este vídeo, espero que lo disfrutéis.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...