Más de un año de blog y aún no hemos hablado de la dermatitis atópica. Y hoy tampoco lo haremos, al menos no en profundidad, aunque las lesiones hipopigmentadas que presenta Lucas corresponden a una pitiriasis alba, considerada por la mayoría de dermatólogos como una forma leve de dermatitis atópica.
La pitiriasis alba (también conocida como dartros acromiante) es una entidad benigna que, aunque no tenga mayor relevancia clínica, puede traer de cabeza a padres y médicos. Por lo general afecta la región de la cara y cuello de niños preadolescentes, sin que haya ninguna predilección por sexo ni por tipo de piel, aunque naturalmente el contraste entre piel sana y afecta será mayor en pieles más oscuras o bronceadas.
La pitiriasis alba puede manifestarse como una placa rosada apenas inflamatoria que desaparece transformándose en una mancha más pálida que puede estar recubierta de una descamación superficial, progresando a máculas hipopigmentadas que pueden persistir muchos meses. La localización más frecuente es la cara, pudiendo afectar también la raíz de las extremidades.
La hipomelanosis es debida a una disminución del número de melanocitos y melanosomas, y el diagnóstico es clínico, no siendo necesaria ninguna exploración complementaria cuando se conoce la entidad.
Por algún motivo, observamos que estos pacientes suelen venir tratados desde primaria con todo tipo de antifúngicos tópicos, aunque la presentación clínica de las infecciones por dermatofitos es muy diferente. Sí que en ocasiones se podría confundir con una hipopigmentación postinflamatoria, vitíligo, nevus anémico, etc.
El tratamiento consiste en la aplicación de emolientes de manera insistente y continuada. Los primeros días se pueden utilizar corticoides tópicos de baja potencia para acelerar la mejoría clínica. Asimismo se recomendarán medidas de fotoprotección para que las lesiones sean menos aparentes. Sin embargo, la realidad nos demuestra que el tratamiento no siempre es todo lo satisfactorio que desearíamos y las lesiones pueden llegar a ser muy persistentes, aunque no hay otra que insistir con la hidratación.
Nos costó un poco convencer a la madre de Lucas de la benignidad del proceso y de que no se trataba de nada contagioso (me temo que a la abuela no la convencimos en absoluto).
¿Sabéis cómo se hace una guitarra española? 299 horas de trabajo en un vídeo de 3 minutos; vale la pena verlo. Hasta el próximo sábado.
