miércoles, 4 de enero de 2012

Pie de atleta en deportistas: ¿mito o realidad?

Esto de que el deporte es bueno para la salud puede ser cierto, pero sólo hasta cierto punto. Y es que mientras una persona hace deporte y cuida su corazón, quizás esté descuidando sus pies. No en vano se acuñó el término "pie de atleta" para referirse a la infección superficial por dermatofitos de la piel del pie.

Athlete's foot

La tiña pedis se puede presentar bajo tres formas clínicas: la tiña pedis interdigital (la forma más común) que afecta la piel de los espacios interdigitales (en especial  3º y  4º),  la tiña pedis crónica en mocasín (en forma de lesiones hiperqueratósicas en la planta del pie) y la tiña pedis vesículo-ampollosa, más rara.

Hoy haremos referencia a la forma interdigital o pie de atleta, que en absoluto es exclusiva de los deportistas, pero sí que en este grupo se observa un incremento de la prevalencia en comparación con la población general. Como que todo el mundo conoce la entidad y para no aburrir al personal, hablaremos de las peculiaridades del pie de atleta precisamente en deportistas, aunque gran parte de lo mencionado aquí es extrapolable a la población general. Básicamente haré referencia a un artículo de Leslie Field en un Int J Dermatol de 2008.

Uno de los mayores estudios que se ha llevado a cabo al respecto es el Proyecto Aquiles, sobre 100.000 europeos, que reveló que los que practicaban deporte tenían entre 1,6 y 2,3 veces más riesgo de padecer tiña pedis.
Son muchos los estudios realizados, y en uno de ellos, sobre corredores de larga distancia, nadadores, jugadores de waterpolo, fútbol y baloncesto demostraron una prevalencia de tiña pedis dos veces mayor comparados con no deportistas (43,2% vs 23,3%, p<0,001). Otro estudio en futbolistas demostró que un 67% de éstos presentaban tinea pedis (RR 5,7). Dato curioso, los judokas y los jugadores de hockey parece que no tienen mayor riesgo (aunque no me atrevería a asegurarlo).

Pie de atleta

Respecto a la edad, parece ser que el pie de atleta afecta sobre todo a individuos entre 20 y 59 años, siendo raro en niños menores de 10 años. En un estudio durante la maratón de Montreal se diagnosticó de tiña pedis al 2,2% de corredores menores de 25 años, y en el 42% de mayores de 45 años. Lo mismo sucedía en nadadores, con un 8% entre 15 y 25 años y un 50% en mayores de 45 años.

También llama la atención que los hombres se afectan 4 veces más que las mujeres. En cambio, características como el peso, la presencia de mascotas en casa o la práctica de múltiples deportes no afectan la prevalencia de tiña pedis en los deportistas.

Los hongos dermatofitos poseen la habilidad de invadir y sobrevivir en el estrato córneo de la piel queratinizada. Así, debido a la ausencia de glándulas sebáceas y de lípidos fungistáticos, los pies proporcionan un ambiente idóneo para el crecimiento de estos bichejos. La mayor parte de casos de tiña pedis están causados por Trichopyton rubrum y Trichophyton mentagrophytes. Otros agentes menos frecuentes son Epidermophyton floccosum, levaduras y mohos no dermatofitos (Scopulariopsis, Scytalidium, Acremonium o Fusarium). Aunque T. rubrum causa la mayor parte de casos de tiña pedis interdigital en la población general, en deportistas parece que hay más casos producidos por T. mentagrophytes.

Cultivo de Trichophyton mentagrophytes

No cuesta mucho imaginarse los motivos por los que los atletas presentan este tipo de patología tan frecuentemente: sudoración, traumatismos, calzado oclusivo, andar descalzos por duchas y vestuarios, ... todo ello favorece la infección. Hay que tener en cuenta que las escamas con artrosporas mantienen su potencial infectivo durante varios meses.

El diagnóstico del pie de atleta es muy sencillo, y se basa en las características clínicas típicas de esta infección. Si existen dudas se puede confirmar mediante examen directo con KOH 10%, o mediante cultivo micológico de las escamas (por cierto, diversos estudios han demostrado una mayor sensibilidad del KOH respecto al cultivo).

También hay que tener en cuenta que la presencia de tiña pedis incrementa notablemente el riesgo de padecer una onicomicosis (los nadadores tienen un riesgo 3 veces mayor respecto a los no deportistas).

¿Y el tratamiento? Lo cierto es que no hay un tratamiento específico para deportistas, aunque diversos aspectos deben ser tomados en consideración. El tratamiento de primera línea consiste en la utilización de antifúngicos (azoles o alilaminas) en crema o en polvo (dependiendo de la severidad de las lesiones y del grado de maceración).
Si existe maceración importante con sobreinfección por bacterias gramnegativas, podemos escoger un antifúngico con ciertas propiedades antibacterianas (como la ciclopiroxolamina o el econazol), así como jabones antisépticos o fomentos (sulfato de zinc o permanganato potásico). En atletas con lesiones inflamatorias muy pruriginosas puede ser útil añadir un corticoide de moderada potencia (¿corticoides en una infección, me diréis? Si sabemos lo que estamos tratando y lo asociamos a un antifúngico, pueden ayudar). El oxiconazol posee una cierta actividad antiinflamatoria.

Cuando el tratamiento tópico es insuficiente, en ocasiones hay que recurrir al tratamiento sistémico, con itraconazol, terbinafina o fluconazol. Una de las pautas más utilizadas es la terapia con itraconazol 200 mg/12h durante 1 semana, con un 90% de respuesta clínica y un 76% de curación micológica.

Pero mucho más importante que el tratamiento médico es la prevención. No nos cansaremos intentar trasladar el mensaje a Roberto de que intente mantener el pie seco, use calcetines y calzado transpirable, se cambie los calcetines regularmente, o incluso trate con polvos antifúngicos calcetines y zapatos. Llevar sandalias en las zonas comunes es otra recomendación que evitará recaídas.

Fácil, ¿no? Pues el sábado, más. Esta vez os dejo con el récord mundial en 100 m. libres de Usain Bolt, en Berlín, año 2009. Para volver a verlo.


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