sábado, 20 de enero de 2018

Hongos en los pies que se complican

Benito entró cojeando a la consulta. Por su cara quedaba claro que no era uno de los mejores días de su vida. Ni siquiera podía apoyar el pie, y no tenía claro si lo peor era el picor o el dolor. Estaba asustado, porque ya había pasado por un montón de médicos desde que empezó esta historia, y cada vez estaba peor. Sus padres también estaban preocupados, y un poco cansados de tantas consultas. Lo que había empezado como unos simples hongos en los pies, se había convertido en algo que ya no sabían cómo atajar. Y Benito era sólo un niño de 11 años, que sólo quería poder volver a jugar a fútbol con su equipo e ir al cole (hacía casi una semana que no iba por culpa de eso que le había salido en el pie).



Menos mal que "sólo" era el pie izquierdo, pero aún así molestaba muchísimo, tanto que ni siquiera podía dormir bien por las noches. De los dedos salía una especie de líquido viscoso que hacía que se le pegaran hasta los calcetines, y no veas luego para quitárselos, así que había optado por ir descalzo por casa. Él se había puesto todas las cremas que le habían recetado, primero una de clotrimazol y después otra de ciclopirox, pero no parecían demasiado eficaces. Finalmente sus padres lo llevaron a urgencias del hospital. Y al cabo de un rato, estaba en la consulta de dermatología, delante de una señora con bata que tenía la consulta llena de fotos de peces y otros bichos raros. Cuando vio la foto del pez payaso, ya estaba menos asustado.

Pues vamos con el primer caso pediátrico del año, que como veréis da bastante juego, así que opinad libremente que quizás esta semana todos tengamos un poquito de razón. Yo os lo intentaré argumentar lo mejor que sepa el miércoles, o en este enlace, como siempre.

Hoy es Sant Sebastià, patrón de mi ciudad, Palma. Justo me pilla en Madrid, pero os dejo con este vídeo de Guillem Sastre.

Slowmo test "Sant Sebastià 2016" from Guillem Sastre Videography on Vimeo.

miércoles, 17 de enero de 2018

Fenómeno de Raynaud: Winter is coming

Y es que este curioso fenómeno es más frecuente en los meses más fríos. El fenómeno de Raynaud es una respuesta vascular exagerada a las bajas temperaturas o al estrés emocional.

Establecer su prevalencia exacta es bastante complicado, por no decir imposible, al no existir un test diagnóstico reproducible. Además muchísima gente ni siquiera llega a consultar por ello. Tener manos y pies fríos es algo normal en muchas personas (que me lo digan a mí), es una respuesta fisiológica al frío ambiental, y esto puede acompañarse de cambios cutáneos (tendríais que ver mis pies cuando salgo de bucear en invierno). Pero para que te diagnostiquen un Raynaud tienes que haber presentado al menos dos “cambios de color” de uno o varios dedos: palidez y cianosis posterior. Los estudios de prevalencia en la población general arrojan unos valores del 3-20% en mujeres y 3-14% en hombres.

Cuando hablamos de fenómeno de Raynaud debemos distinguir dos situaciones diferentes:
  • Fenómeno de Raynaud primario (o idiopático), en pacientes sin enfermedad de base ni causa aparente de estos eventos vasculares. Suele empezar entre los 15 y 30 años de edad, es más frecuente en mujeres y puede observarse en varios miembros de una misma familia. Aunque por definición se trata de pacientes sanos, existen diferentes situaciones que pueden agravar el cuadro, como hipertensión, arterioesclerosis, enfermedades cardiovasculares o diabetes.
  • Fenómeno de Raynaud secundario (muchos investigadores prefieren llamarlo síndrome de Raynaud). La lista es larga, pero las enfermedades que se asocian más comúnmente son esclerodermia, lupus eritematoso sistémico, enfermedad mixta del tejido conectivo, enfermedad de Sjögren y dermatomiositis (o polimiositis). Tampoco tenemos que olvidarnos de fármacos y drogas (anfetaminas, cocaína, clonidina, estrógenos, cisplatino, bleomicina, tabaco, ergotamina, interferones), procesos hematológicos (crioglobulinemia, criofibrinogenemia, aglutininas por frío, paraproteinemia, síndrome POEMS), hipotiroidismo, causas vasculares (embolias, vasculitis, angina de Prinzmetal,…), túnel carpiano, etc.

Desde el punto de vista clínico, un ataque típico de Raynaud empieza de manera brusca por uno o varios dedos (de manos o pies), pudiendo extenderse al resto de dedos, siendo los segundos, terceros y cuartos dedos los que más se afectan (si afecta sólo el dedo pulgar, pensad en una causa secundaria). El vasoespasmo hace que los dedos se vuelvan blancos y pálidos, con unos límites bien definidos, seguido por una fase de cianosis (dedos azules) que indica hipoxia tisular. Al cabo de 15-20 minutos como máximo la piel se recupera (reperfusión) y aparece el rojo (eritema). Los pacientes suelen quejarse de adormecimiento de los dedos o sensación de “pinchazos”. Si observamos ulceración, debemos descartar una causa secundaria. No es infrecuente observar una livedo reticularis en las extremidades reversible con el calentamiento (si es persistente deberemos estudiar otras posibles causas).

Secuencia de un Raynaud. Las 2 primeras en el mismo momento y la 3ª, revascularización. Fotos: Dr. Allegue

El desencadenante es, casi siempre, el frío. Sobre todo al pasar de temperaturas más cálidas a frías (salir al exterior, o entrar en la sección de refrigerados de un supermercado). También se puede desencadenar un ataque después de una estimulación del sistema nervioso simpático (estrés emocional, o incluso un susto).

El fenómeno de Raynaud primario puede remitir espontáneamente, hasta en el 64% de los casos a los 7 años según un estudio. En cambio, es rara la remisión en el Raynaud secundario.

El diagnóstico es clínico y no suele ofrecer muchas dudas, aún menos si somos capaces de presenciar un ataque o el paciente tiene a bien enseñarnos alguna foto. Lo que realmente puede ser más complejo es intentar discernir si lo que le pasa al paciente es un fenómeno de Raynaud primario o secundario. Para ello la anamnesis debe ser exhaustiva, haciendo hincapié en fármacos, drogas y cualquier síntoma que nos oriente hacia alguna enfermedad inmunológica. Deberemos descartar la presencia de ulceraciones en manos y pies y fijarnos en si el paciente tiene esclerodactilia. La capilaroscopia es una exploración complementaria inocua que nos puede dar mucha información en estos casos. Otras pruebas sólo estarán indicadas en caso de que existan datos en la historia o en la exploración que nos orienten hacia un fenómeno de Raynaud secundario, aunque poca gente se resiste a pedir una analítica con determinación de ANA.

¿Cuándo podemos sospechar que estemos ante un fenómeno de Raynaud secundario?
  • Edad de aparición tardía (> 40 años).
  • Género masculino.
  • Ataques asimétricos.
  • Factor precipitante conocido.
  • Ataques muy dolorosos con ulceración de pulpejos.
  • Signos o síntomas de enfermedad sistémica subyacente.
  • Capilaroscopia anormal (dilataciones capilares).
  • Alteraciones analíticas (ANA+).

Ya hemos dicho que el diagnóstico de fenómeno de Raynaud suele ser sencillo, pero aún así algunas condiciones pueden crearnos confusión, como la excesiva sensibilidad al frío (mucha gente tiene las manos frías, pero no un Raynaud), neuropatía periférica, síndrome de dolor regional complejo, enfermedad vascular oclusiva, eritromelalgia o acrocianosis.

Vale, por ¿y qué hay del tratamiento? Porque algo se podrá hacer, ¿no? Bueno, pues aparte tratar la patología subyacente en los casos de fenómeno de Raynaud secundario, existen una serie de medidas generales a recomendar en todos los pacientes:
  • La más obvia, pero no menos importante, evitar la exposición a bajas temperaturas y, sobre todo, los cambios bruscos.
  • Utilizar estrategias para mantener el cuerpo caliente y también las manos y pies (guantes adecuados).
  • En caso de ataque, recurrir a métodos que calienten rápidamente las manos, como ponerlas bajo agua tibia o en algún sitio abrigado.
  • Evitar el tabaco (eso además nos vendrá bien para la salud, en general).
  • Evitar todas aquellas medicaciones capaces de desencadenar brotes: simpaticomiméticos (descongestionantes, anfetaminas), agonistas serotoninérgicos (sumatriptán), ergotamina.
  • Evitar instrumentos vibratorios en los dedos (martillo neumático, por ejemplo).
  • Intentar limitar o controlar el estrés emocional (eso es más fácil de decir que de hacer).
  • No está claro que el café sea malo en estos pacientes, así que eso lo dejaremos a su elección en función de su experiencia.
Pero ¿qué pasa si todas esas medidas resultan ser insuficientes? Si los ataques de Raynaud son importantes y condicionan las actividades cotidianas de los pacientes, puede estar indicado pasar a la línea de tratamiento farmacológico. Los fármacos más utilizados, tanto en Raynaud primario como secundario, son los bloqueantes de los canales del calcio (nifedipino o amlodipino), cuya eficacia está bien documentada en revisiones sistemáticas y meta-análisis de estudios randomizados. Las dosis efectivas de nifedipino oscilan entre 30 y 180 mg/d, y las de amlodipino entre 5 y 20 mg/d, empezando siempre por la dosis más pequeña e incrementando (cada 10-30 días) en función de la respuesta y tolerancia. Los principales efectos adversos consisten en cefalea, mareo, flushing, taquicardia y edemas. Asimismo, se recomienda suspenderlos en caso de embarazo.

Pero a veces los bloqueantes del calcio están contraindicados o no se toleran incluso a dosis bajas (trastornos de la motilidad intestinal, hipertensión pulmonar, cardiopatía con edema e hipotensión), y en estos casos (afortunadamente poco frecuentes) tendremos que explorar otras alternativas menos convencionales, como el sildenafilo (sí, Viagra®), nitratos tópicos, losartán, fluoxetina o incluso inyección de toxina botulínica tipo A.

A Eloy no le hizo falta Viagra®, y finalmente lo solucionamos con algunas recomendaciones generales y unos buenos guantes, después de completar la anamnesis y descartar un Raynaud secundario.

Hoy me toca terminar anunciando una buena noticia, y es que este blog fue proclamado ayer ganador de los Premios Blogs 2017 en la categoría de Salud (premio organizado por Infoempleo e IMF Business School). Así que gracias a todos los que pusisteis vuestro granito de arena con vuestro voto. Yo más feliz que una lombriz, claro.


Abrigaos bien, que el vídeo va de auroras boreales (ya sabéis que me encantan).

Aurora Borealis in Finnish Lapland from Flatlight Creative House on Vimeo.

sábado, 13 de enero de 2018

Manos frías y dedos blancos

Sí, ya sé que el dicho es “manos frías, corazón caliente”, pero a Eloy, un hombre más sano que una pera, de 46 años de edad y sin ningún fármaco en su haber, es lo que le pasa. Lo de las manos frías es de toda la vida (los pies también los suele tener fríos), pero lo que ya no ve del todo normal es algo que le sucede a menudo, sobre todo en los meses de invierno, cuando de repente y sin mediar aviso, algún que otro dedo (a veces varios a la vez, de cualquiera de las dos manos), se le pone blanco de repente, como si se le “hubiera cortado la circulación”. Se ve raro y asusta un poco, aunque siempre la situación vuelve a la normalidad al cabo de un rato (pueden ser pocos minutos o un poco más, casi siempre menos de 15 ó 20 minutos), cuando los dedos recuperan su aspecto normal, aunque a veces también se le han llegado a poner “azules”. En alguna ocasión le ha pasado lo mismo en los dedos de los pies.

2º dedo mano izquierda, bien "blanquito"

Mismo dedo, mismo momento, vista dorsal.

Casi nunca le molesta demasiado, pero a veces sí que tiene la sensación “como si le clavaran pequeñas agujas” en los dedos afectos o que se le “quedan dormidos”. Afortunadamente, esas sensaciones duran pocos minutos.

Eloy pensaba que era algo relativamente normal, pero un día se lo comentó a su médico quien no debió pensar lo mismo, porque después de hacerle un intenso interrogatorio acerca de si fumaba o si se le hinchaban las articulaciones, terminó por derivarlo al dermatólogo. Y no, Eloy no fuma y no explica ninguna otra sintomatología asociada a este extraño fenómeno.

Seguro que a estas alturas ya sabéis qué es lo que le pasa a Eloy. Pero, ¿sabéis también cómo proceder? ¿Hay que pedir pruebas o es algo normal? ¿Y qué hay del tratamiento? ¿Podemos evitarlo? Todo eso y algo más en la entrada del miércoles, o en este enlace.

Hoy el timelapse es frío, muy frío. Nos vamos al Ártico, antes de que se derrita todo el hielo.

Winter in Hell from Enrique Pacheco on Vimeo.

miércoles, 10 de enero de 2018

El neurofibroma solitario

Tarde o temprano tenía que pasar. Baltasar tenía un neurofibroma solitario, y no hace ni un año que ya tratamos el tema en este blog. ¿Y ahora, qué digo? Claro que la piel negra siempre nos despista, y que a simple vista la lesión que presentaba Baltasar no se parecía demasiado a la de Asunción, nuestra primera paciente en el blog con un neurofibroma solitario. Pero por eso tenemos las manos además de los ojos, y es que a veces el tacto nos dice mucho más que la vista, y por ese motivo la imagen a veces no es suficiente para llegar a un diagnóstico certero.

Baltasar, justo antes de meter el bisturí

El neurofibroma solitario suele aparecer como una lesión exofítica, a veces con una morfología pediculada, de consistencia blanda o gomosa y recubierto por una piel algo laxa, a veces ligeramente hiperpigmentada. Habitualmente asintomáticos, recordemos que forman parte de la lista de tumores dolorosos. Pueden aparecer en cualquier localización, pero a menudo asientan en la parte alta del tronco y raíces de los miembros, aunque se han descrito casos en localizaciones curiosas, como el lecho ungueal o la vulva. A veces las lesiones pueden ser más bien planas, y cuando se presionan se nota una especie de masa blandita que se introduce en la dermis en lo que se conoce como el “signo del ojal”. Otras veces, pero sobre todo en la neurofibromatosis tipo 1, pueden aparecer como placas mal definidas algo eritematosas o azuladas y ligeramente deprimidas llamadas máculas pseudoatróficas.

Aunque ya lo dijimos en su día, vale la pena recordar que el neurofibroma es la neoplasia neural cutánea más frecuente, y que aunque nos venga siempre la enfermedad de von Recklinghausen a la cabeza, los neurofibromas solitarios son más frecuentes de lo que parece, y no tienen nada que ver con las diferentes formas de neurofibromatosis, con sus criterios diagnósticos perfectamente establecidos. Otra cosa es la neurofibromatosis segmentaria, de la que os prometí que hablaríamos algún día.

Imagen a pequeño aumento. Foto: Fernando Terrasa

A mayor aumento se observan las células fusiformes del neurofibroma

Histológicamente, los neurofibromas son lesiones no encapsuladas mal delimitadas que ocupan todo el espesor de la dermis y con frecuencia se extienden al tejido celular subcutáneo. Suele existir una estrecha banda de dermis papilar respetada y el resto de la dermis está ocupada por fascículos de células fusiformes que se disponen siguiendo trayectos más o menos ondulados de una manera desordenada. El estroma entre medias de esos fascículos está constituido por haces de colágeno fibrilar y no es rara la presencia de áreas mixoides, siendo más raro un estroma escleroso. Los vasos sanguíneos suelen ser abundantes en el estroma, y es frecuente la presencia de mastocitos salpicados entre los fascículos. Las células neoplásicas, fusiformes, monomorfas y de citoplasma escaso, corresponden a células de Schwann. Pero no, un neurofibroma no es un schwannoma. Podríamos hablar de los estudios inmunohistoquímicos, pero hoy no os voy a aburrir más.

El tratamiento de un neurofibroma solitario es, cuando se considere oportuno, quirúrgico, y no ofrece mayores complicaciones en la gran mayoría de los casos. Así lo hicimos con Baltasar, quien salió de la consulta la mar de contento después de su extirpación simple y posterior confirmación histológica gracias al buen hacer de nuestro patólogo de cabecera, Fernando Terrasa.

Hoy os dejo con este fantástico timelapse de José A. Hervás.

Ibiza Timelapse from Jose A. Hervas on Vimeo.

sábado, 6 de enero de 2018

Una verruga muy blandita

Baltasar entra sonriente a nuestra consulta. Tiene 37 años y “una verruga” en la región occipital derecha. No es que le duela ni le pique, pero continuamente se la engancha con la ropa, y ahora que se ha comprado una moto, le molesta al ponerse el casco. Nos explica que la tiene desde niño (no recuerda exactamente a qué edad le salió, alrededor de los 10 años, pero seguro que no nació con ella). Baltasar es de Senegal, está sano, trabaja como ayudante de cocina en un restaurante y no toma ningún medicamento. Hace más de 15 años que vive en nuestro país y tiene 3 hijos, todos ellos sanos.

La "verruga" de Baltasar

Pero si centramos nuestra atención en la “verruga” (en el informe de derivación ponía “fibroma”), vemos que se trata de una lesión exofítica del color de la piel, de superficie lisa y base sésil, que no le duele al apretar y no adherida a planos profundos, aunque lo que más nos llama la atención es su consistencia, que es blanda. ¿Recordáis esas “bolas anti-estrés” que la gente aprieta para relajarse? Pues recuerda un poco a eso. De hecho, nos cuesta dejar de apretarla y comprobar que no tiene lesiones similares en otras localizaciones ni nada que nos llame la atención.

Y éste es nuestro primer misterio de 2018, que viene lleno de casos dermatológicos, espero que interesantes para vosotros. Pero mientras, ¿qué hacemos con Baltasar y su “verruga”? Tiene pinta de haber estado repartiendo regalos toda la noche. ¿Se la quitamos o lo mandamos para casa? ¿Qué creéis que puede ser? Y no digáis “verruga”… El miércoles lo sabremos, o en este enlace.

Y ya tenemos ganador del sorteo del lote de productos de la semana pasada. Se trata de Ángel Hernández, comentario nº 44 después de eliminar un comentario repetido. La mano inocente que ha sacado el premio, mi sobrina Aina. ¡Enhorabuena, Ángel!

And the winner is... ¡Ángel Hernández! Pase a recoger su premio.

Os dejo con un vídeo curioso: "Living rooms"...

LIVING ROOMS from Melvin LR on Vimeo.

miércoles, 3 de enero de 2018

Necrobiosis lipoídica: también en cicatrices

¿Qué hacer entonces con estas raras cicatrices cambiantes? Lo primero es el diagnóstico y para ello podemos ayudarnos algunos hallazgos característicos. Uno de ellos y muy llamativo, es la capacidad que tienen algunas enfermedades de aparecer sobre áreas con traumatismos o daños previos, hecho que se conoce con el nombre de fenómeno de Köebner. En nuestro caso, la lesión previa es la cicatriz generada tras la safenectomía. Existen numerosas entidades que presentan este fenómeno, entre ellas algunas clásicas, como la psoriasis, el liquen plano o el vitíligo; pero también otras menos frecuentes como el granuloma anular, el eritema multiforme, el liquen escleroso, la necrobiosis lipoídica o la sarcoidosis.

Diascopia de las lesiones, aspecto "en jalea de manzana"
Imagen dermatoscópica: color amarillento y telangiectasias

También era destacable la consistencia de las lesiones, que sin llegar a ser duras, sí mostraban un densidad aumentada respecto a la piel adyacente y que, al presionar con un cristal su superficie (diascopia), mostraban un color marrón anaranjado que clásicamente se describe como en “jalea de manzana”, característico de las lesiones granulomatosas.
Con estos hallazgos llegamos al diagnóstico de necrobiosis lipoídica (o lipoidea). Esta patología se encuentra relacionada con la diabetes, siendo un antecedente presente en aproximadamente un 60% de los casos, aunque menos de un 3% de diabéticos llegarán a desarrollarla en algún momento. Se trata de una entidad benigna, pero que puede generar problemas estéticos y en ocasiones síntomas molestos a los pacientes (para detalles de la etiopatogenia y tratamiento podéis esta entrada de hace algunos años). Existen descripciones de fenómeno de Köebner en pacientes con necrobiosis lipoídica hasta en 10 ocasiones en la literatura médica, en la mayoría de los casos asociado a cicatrices de cirugías previas y con un lapso de aparición tras la intervención que varía desde los 3 meses a más de 10 años. Se clasifica como fenómeno de Köebner tipo III, lo que significa que es una patología que se ha relacionado con traumatismos en algunas ocasiones, al contrario que el tipo I (el autentico fenómeno de Köebner que puede observase en la psoriasis, el liquen plano y el vitíligo) y el tipo II o pseudo-Köebner (verrugas vulgares, moluscos contagiosos y otros agentes infecciosos). Los mecanismos patogénicos de estos fenómenos pueden ser explicados por la disregulación inmune después de un daño concreto que facilitaría la aparición de patología inmunomediada.

Imagen histológica. Foto: F. Terrasa

Como señala la Dra. Prieto-Torres en este reciente artículo, en casi la mitad de los casos expuestos en la literatura - también en el suyo propio y en el nuestro, no publicado- no existía constancia de lesiones de necrobiosis lipoídica antes de la aparición de aquellas por las que el paciente consulta, por lo que tendríamos que plantearnos si debemos catalogar el fenómeno como un Köebner o más bien incluirlo en el más amplio y novedoso término de “distrito cutáneo inmunocomprometido" descrito por Roucco.
En cualquier caso, la necrobiosis lipoídica es una entidad que debemos tener presente cuando evaluamos lesiones de evolución tórpida, principalmente en pacientes diabéticos -pero no exclusivamente en éstos- y en zonas que han presentado daños previos o áreas de traumatismos frecuentes como es la zona pretibial.

Aspecto antes y después del tratamiento. No hay mucha diferencia

Para finalizar, comentar que a nuestro paciente le prescribimos una crema de clobetasol para que aplicara durante varias semanas, con lo que obtuvimos una tenue mejoría en cuanto a la extensión de las lesiones (difícil de apreciar) y una mejoría más llamativa en el prurito que provocaban las mismas.

Bibliografia:
  • Ito H, Imamura S. Scald-Induced Necrobiosis lipoidica in a Patient with diabetes mellitus and psoriasis. Case Rep Dermatol. 2016;8:1-4
  • Prieto-Torres L, Bernárdez C, Hernández-Ostiz S, Pastushenko I, Ara-Martin M, Requena L. Necrobiosis lipoidica developing within a surgical scar in a non-diabetic patient: Type III Köebner pehenomenon (isomorphic response), Wolf's isotopic response or Roucco's immunocompromised cutaneous district? Indian J Dermatol Venereol Leprol. 2017; 83:233-6
  • Llajam MA. Koebner's phenomenon and necrobiosis lipoidica diabeticorum. Br J Clin Pract. 1990;44:765

Aprovecho de nuevo para agradecer al Dr. Toni Nadal Nadal del Hospital Son Llàtzer que nos haya planteado en el blog este interesante caso para empezar el año. El sábado que viene más, aunque dudo que mejor.

Y terminamos este post (y empezamos el año) en Cremona, ciudad de violines. Que 2018 venga cargado de cosas buena y mucha dermatología.

Cremona - City of Violins from Simon Straetker on Vimeo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Sorteo de fin de año y lo más visto de 2017

Como viene siendo tradicional el último día del año echo la vista atrás y me da por comprobar cuáles han sido las entradas más visitadas de los últimos 12 meses (excluyendo las escritas otros años y que siguen copando año tras año los primeros puestos, como la de los moluscos, los quistes tricolémicos, la isotretinoína y la dermatitis seborreica). Pero este año ha sido fantástico, en parte gracias a vosotros, así que hemos tirado la casa por la ventana y gracias a la colaboración de los chicos de Eucerin hemos preparado un lote de productos que sortearemos entre todos los que, de aquí al próximo sábado día 6, escriban algún comentario en esta entrada (podéis ver los productos en la foto). Como no es ningún caso clínico, no hace falta acertar nada, ni ser médico, simplemente dejad vuestro nombre y entraréis en el sorteo. Y esta vez podéis participar desde cualquier parte del mundo, así que adelante.


Pero vamos ya con el Top5 de 2017, que sé que os morís de ganas.

5. "Al niño se le pelan los pies".
Con > 9.700 visitas y un digno 5º puesto, el caso de la dermatitis plantar juvenil fue el caso pediátrico más visto del año.

¿os acordáis de los pies de José Miguel?

4. "Un grano en el ombligo".
Con sólo un puñado de visitas más que el anterior, este caso sin final feliz fue uno de los que suscitó mayor interés. La pobre María José (el nombre daba muchas pistas) tenía eso: un nódulo de la hermana María José, o sea, una metástasis de localización umbilical de una adenocarcinoma (en este caso de origen biliar) y en la entrada correspondiente incidíamos en la historia de esta mujer, que da el nombre a esta curiosa manifestación.

Julia Dempsey (la hermana María José)

3. "Empieza el Euromelanoma".
Cada año intentamos hacer una entrada especial coincidiendo con la campaña del Euromelanoma en la que participamos los dermatólogos de la AEDV. Este año, además, aprovechamos para repasar las indicaciones y las ventajas que supone disponer de un sistema de mapeo dermatoscópico digital para nuestros pacientes de mayor riesgo. Tuvo más de 10.000 visitas, todo un récord.

Molemax II

2.  "Preguntas MIR comentadas de Dermatología y Cirugía Plástica".
No falla: Es poner las preguntas (y respuestas) del MIR y empieza el aluvión de visitas al blog. Las de 2017 tenían su intríngulis, no creáis que no nos costó. En nada, más de 14.000 visitas. Nuestros deseos para 2018: que mejoren la calidad de las imágenes.


1. "Necrosis cutánea por heparina".
Y contra todo pronóstico, con > 15.000 visitas el post ganador de 2017 es el de la necrosis cutánea por heparina, un efecto secundario muy raro, pero relevante en los pacientes que lo sufren. Digo contra todo pronóstico porque normalmente las entradas más visitadas suelen ser las de patologías más comunes, y desde luego esta entrada es muy, muy específica, así que un misterio más para la colección.


Y este ha sido nuestro repaso a 2017. Esperemos que 2018 venga cargado de muchos más casos clínicos, y seguro que más sorteos. Recordad comentar esta entrada poniendo vuestro nombre antes del día 6 de enero a las 20h y estar pendientes en los próximos días cuando anuncie el ganador (responderé el comentario que haya salido premiado). Y gracias a la gente de Eucerin (y en especial a Txus Viu) por haberlo hecho posible.

¡Que tengáis un Feliz 2018! Yo me despido con lo más buscado en Google en 2017. No sé si queda algo para la esperanza. Entre todos, quizá.





sábado, 30 de diciembre de 2017

Cicatrices extrañas

La cicatrices son un motivo habitual de consulta, ya sea por dolor, prurito o por las alteraciones estéticas o funcionales que pueden llegar a producir. El caso que os presentamos en esta ocasión no es de los más frecuentes, pero aún así conviene tener presente que no todas las cicatrices son lo que aparentan.

Vicente es un varón de 65 años, con los antecedentes de hipertensión, dislipemia, hiperuricemia y diabetes y con la particularidad añadida de haber necesitado revascularización coronaria algunos años antes con injerto de vena safena bilateral.
En estos casos lo más habitual es que los pacientes se quejen de cicatrices queloideas en la zona de la esternotomía; sin embargo, Vicente se apresuró a mostrar sus piernas, con las lesiones que podéis ver en las imágenes.


Detalle de las lesiones

No aquejaba molestias severas, sólo un leve prurito, pero había mostrado las piernas a su médico y era remitido para valorar tratamiento con finalidad estética. La cicatriz del pecho era normal y Vicente nos explicó que las cicatrices de las piernas curaron inicialmente sin problema, apareciendo los primeros cambios extraños al cabo de unos 6 meses de la cirugía.

Cicatriz de la esternotomía (completamente normal)

Llegados a este punto, quizá os llame la atención la simetría de las lesiones, su especial apariencia y su consistencia, que - os explico - era infiltrada pero sin llegar a ser dura. ¿Os parece una cicatriz hipertrófica? ¿Algún tipo de infección?¿Una reacción a cuerpo extraño? ¿Quizá os gustaría disponer de alguna prueba complementaria? Si tenéis claro el diagnóstico, ¿qué tratamiento recomendaríais?

Una de las mejores cosas que me pasan con el blog (y últimamente me pasa mucho) es cuando mis compañeros se animan a escribir casos, y no porque me hagan el trabajo. En esta ocasión, el último caso del año viene de la mano de mi compañero en Son Llátzer el Dr. Toni Nadal, trabajador incansable donde los haya. La respuesta, como siempre, nos la traerá el miércoles (o en este enlace), pero estad atentos mañana, que hay sorpresa de fin de año, y creo que os va a gustar.

Para el timelapse de hoy no me he ido muy lejos, en el mismo Aeropuerto de Palma. Igual hasta salgo yo...

Palma Airport Time-lapse from Juan Garcia on Vimeo.