miércoles, 14 de septiembre de 2016

Dermatitis de contacto por uñas artificiales: son los acrilatos

La historia de la humanidad seguramente podría dividirse entre “antes de los acrilatos” y “después de los acrilatos”. Bueno, quizá sea pelín exagerado, pero desde que a finales del siglo XIX se polimerizaron por primera vez las resinas acrílicas, se han incorporado en nuestra vida cotidiana y, en muchos casos, han participado en los avances tecnológicos, por su resistencia y sus propiedades ópticas: en la industria automovilística, aviación, construcción, señalización, artes gráficas y también en el medio doméstico. Pero también en medicina cumplen un papel esencial, en especial en odontología, cirugía traumatológica, suturas líquidas, prótesis de córnea, … Parece que los acrilatos vinieron para quedarse.
Los acrilatos y metacrilatos son las sales y ésteres del ácido acrílico, los cuales polimerizan bien espontáneamente, bien por la acción de la exposición ultravioleta.

Pero los acrilatos tienen su lado oscuro, y por eso hoy son nuestros protagonistas. Y es que desde hace ya muchos años se sabe que las resinas acrílicas son capaces de producir reacciones cutáneas tipo dermatitis de contacto, tanto irritativas como alérgicas. Y es que, aunque los polímeros completamente “curados” son inertes (y no alergénicos), es complicado no encontrar pequeñas cantidades de monómeros o pequeños polímeros, que son los responsables de las lesiones cutáneas, tanto las producidas por mecanismos irritativos como alérgicos.


Imagen tomada 6 meses más tarde
Es muy raro que los acrilatos en general ocasionen problemas por un contacto esporádico, de manera que el origen de la sensibilización, cuando esta se produce, suele observarse en el ámbito laboral. Tradicionalmente, dentistas, cirujanos ortopédicos, técnicos de impresión y esteticistas son las principales “víctimas” de este problema, con una sintomatología y localización que va a depender en gran parte del tipo de contacto. Así, los odontólogos y protésicos dentales pueden sufrir afectación facial intensa (por mecanismo airborne); los pacientes portadores de material dental, presentarán afectación gingival o dermatitis perioral; los trabajadores de imprentas, una dermatitis en las zonas expuestas (manos, antebrazos y cara), las esteticistas y sus clientas (donde la principal fuente van a ser las uñas artificales), una dermatitis periungueal y de manos; los cirujanos ortopédicos y enfermeros de quirófano, dermatitis en los pulpejos; algunos pacientes diabéticos, una dermatitis en la zona de infusión de las bombas de insulina, los portadores de audífonos, una dermatitis en las orejas, etc.

Pero en los diferentes estudios publicados a lo largo de los últimos años, son las uñas artificiales la principal fuente de sensibilización, superando ya a los productos dentales que tradicionalmente habían ocupado el primer puesto (estudios previos arrojan unos datos de sensibilización a acrilatos entre trabajadores dentales entre el 5-25%), sobre todo en los trabajadores (casi siempre mujeres) que se dedican a aplicarlas, habitualmente esteticistas.

Recientemente, en la última reunión anual de la Sección Balear de la AEDV celebrada en Palma, la Dra. Francisca Mestre, del Hospital Universitari Son Espases, responsable de la Unidad de dermatitis de contacto en ese centro, nos presentó una serie de 12 pacientes diagnosticados de sensibilización a acrilatos. Se trataba de 11 mujeres y un hombre (10 con eccema de manos y una paciente con orodinia). La fuente de exposición en 10 pacientes fueron las uñas acrílicas, en el paciente varón, carpintero, un adhesivo y en la paciente con orodinia, una prótesis dental. En el grupo de pacientes con dermatitis por uñas acrílicas, 9 eran en el ámbito profesional, hecho que tiene su importancia desde un punto de vista laboral.

El patrón clínico más frecuente fue el de un eccema crónico en el dorso de manos y una pulpitis seca fisurada, y en algunas pacientes se observó onicodistrofia secundaria. Una dermatitis es una dermatitis, y no hay que esperar observar lesiones específicas. De hecho, en ocasiones puede costar diferenciarlas de una psoriasis o de un eccema de cualquier otra causa, o incluso un síndrome anti-sintetasa. Por este motivo, la historia clínica (una vez más) es fundamental, y deberemos realizar una anamnesis detallada en todos los pacientes con eccema crónico de manos (es una de esas circunstancias en las que la imagen no lo es todo).

La sensibilización por uñas acrílicas es un problema que cada vez veremos con más frecuencia, en especial entre las trabajadoras de esos centros (pero también en usuarias). Por este motivo, no estaría de más que durante su aprendizaje, las esteticistas tuvieran suficiente información sobre el riesgo de sensibilización a los acrilatos a causa de su actividad laboral, que suele presentarse de manera precoz (menos de 1 año en más del 60% de las pacientes). El principal problema es que la utilización de guantes protectores no es eficiente, ya que los monómeros responsables del problema son capaces de penetrar fácilmente a través de los mismos. Además, es un tipo de trabajo que exige un nivel de precisión que es muy difícil llevarlo a cabo con guantes puestos.

Pruebas epicutáneas (96h) en paciente con sensibilización a acrilatos. Imagen: Fca. Mestre

Para demostrar esa sensibilización (es importante hacerlo cuando se tiene la sospecha) es fundamental la realización de pruebas epicutáneas. Pero en esta ocasión no será suficiente la batería estándar del GEIDC, sino que tendremos que recurrir a baterías específicas para parchear varios tipos de acrilatos, siendo muy frecuente que el paciente sea positivo a varios de ellos. En el caso de Lidia, se parcheó la batería de uñas de Chemotechnique (además de la batería estándar), con resultados positivos para 2-hidroxietil-metacrilato, 2-hidroxipropil-metacrilato, etilenglicol metacrilato, tetrahidrofurfuril metacrilato, 2-hidroxietil acrilato, trietilenglicol diacrilato (y además sulfato de níquel, cloruro de cobalto y mezcla de perfumes). Nuestra paciente intenta (sin conseguirlo) realizar una adecuada conducta de evitación, pero mientras siga dedicándose a poner uñas de gel lo tiene realmente complicado. Sea como sea, algo harán los guantes de vinilo que se intenta poner todo lo que puede, porque entre eso y los corticoides tópicos que aplica de manera ocasional, las lesiones han mejorado muchísimo, así que de momento está satisfecha. Esperemos que se mantenga así.

Nota: Mis agradecimientos a la Dra. Francisca Mestre del Hospital Son Espases, quien ha tenido la amabilidad de pasarme los datos de su estudio.

Y es que con las uñas, (casi) todo es posible.

Nail Art History - Susi Kenna from Anthony Ferrara on Vimeo.

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