miércoles, 17 de agosto de 2016

Aceite de rosa mosqueta: Sí, pero no para todo

Porque lo que tenía Mónica era una tiña corporis “de libro”, y el responsable era un “lindo gatito” que acababan de adoptar. El examen directo nos fue de gran ayuda, como siempre, y pudimos observar las hifas del dermatofito en la misma visita, pudiendo iniciar en ese mismo momento tratamiento con itraconazol, con el que las lesiones se resolvieron en dos semanas. Al mes, no quedaba ni rastro de ellas, el gato había ido al veterinario y el cultivo demostró la infección por Microsporum canis.

Como que el tema de las tiñas ya está más que tratado en el blog, hoy aprovecharemos estas líneas para hablar un poco sobre las propiedades del aceite de rosa mosqueta, ese cosmético milagroso que “vale para todo” según el saber popular y de uso muy extendido entre la población. Intentaremos averiguar si es tan maravilloso como dicen o, por el contrario, es todo una “leyenda urbana”.

Rosa mosqueta (la flor). Foto: HitroMilanese - Own work, CC BY-SA 3.0

La denominación común de rosa mosqueta corresponde a la especie Rosa aff. rubiginosa L. (Rosa eglanteria L.) y, en ocasiones, a Rosa moschata Herrm, de la familia Rosaceae, un arbusto silvestre que puede llegar a los 2 metros de altura, con ramas delgadas y flexibles cubiertas de espinas. Las hojas son caducas, pinnadas, de bordes serrados y sus flores tienen 5 pétalos de color rosado y olor almizclado. La floración tiene lugar una vez por temporada, y su fruto es un cinorrodón, de forma ovalada y de color rojo o naranja. Este arbusto es originario de Europa Central, donde se cultiva sobre todo en Polonia y los Balcanes, pero también se encuentra en África e India. Fue introducido en Chile durante la conquista y en la actualidad, este país es el principal productor y exportador de aceite de rosa mosqueta.

Su composición química se caracteriza por un alto porcentaje de ácidos grasos esenciales poliinsaturados, entre los que destaca el ácido cis-linoleico (44%), alfa-linoleico (36%) y oleico (11%). Además también contiene ácidos grasos saturados (palmítico y esteárico), ácido transretinoico (aunque algunos estudios no han podido demostrar su presencia), taninos, flavonoides, vitamina C y betacaroteno.

Después del tratamiento antifúngico (sin rosa mosqueta)

La rosa mosqueta se ha cultivado tradicionalmente como arbusto ornamental. Es una especie muy resistente que se adapta muy bien a niveles de alcalinidad elevados, no requiere un suelo fértil y soporta numerosas enfermedades. Sus frutos se emplean en alimentación para conservas,  mermeladas e infusiones. Pero además se ha convertido en un ingrediente muy apreciado en la industria cosmética.

Y es que al aceite de rosa mosqueta (o Rosa Mosquera, como me dijo una vez un paciente), se le atribuyen propiedades antienvejecimiento, epitelizantes, hidratantes y reafirmantes. Eso si preguntáis a cualquier farmacéutico. Porque en el saber popular, este aceite milagroso vale para todo: eccemas, psoriasis, hongos, … Vamos a intentar repasar qué hay de verdad en todo esto, pero os adelanto que si unos hongos se curan con rosa mosqueta, es que el diagnóstico era erróneo.

Conste que me había propuesto revisar concienzudamente todo lo escrito sobre el tema, pero lo primero que llama la atención es la escasez de trabajos publicados. Si además exigimos cierto rigor científico, entonces se pueden contar con los dedos de una mano.

Su riqueza en ácido linoleico y linolénico, que participan en la síntesis de prostaglandinas y en otros procesos biológicos relacionados con la regeneración celular hace que parezca lógico que se utilice para estimular la epitelización. Y es aquí donde existen más trabajos publicados, aunque casi siempre con poquísimos pacientes, en pacientes sometidos a cirugía o con úlceras varicosas, casi siempre con resultados favorables.

En definitiva, no parece descabellado (aunque con escasa evidencia) recomendar este principio activo como ayuda para la cicatrización/ epitelización o emoliente. Ahora bien, cuando se trata de enfermedades de la piel, no le busquéis más propiedades más allá de la propia hidratación que casi nunca está de más.

Y aunque aquí no se está nada mal, hoy nos sumergimos en las aguas de Bali para observar sus preciosos nudibranquios.

Nudibranchs of Bali from Dustin Adamson on Vimeo.

6 comentarios:

  1. Rosa, y que opinas del supuesto efecro reductor de ciactrices de la rosa mosqueta?

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    1. La cuestión no es lo que yo opine, sino si hay estudios contrastados que demuestren ese efecto, y apenas he encontrado nada sólido.

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    2. A eso me referia, si. Gracias Rosa.

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  2. conocéis las características del aceite del árbol de te?

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    1. Como esteticista he probado el r. mosqueta y tambien el de arbol de te, y como.dice Rosa, son hidratantes....suaves...pero con propiedades para cicatrizar o curar....pues no!
      Yo tengo cicatriz con queloide y alli esta igual!
      Ojala funcionara todo esto bien, sin medicamentos...y las tiñas lo mismo, mi hija tuvo en la cara, y si no tomas medicamentos pues no se va!
      Gracias Rosa por poder comentar!

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  3. Rosa excelente tema. Lo escribiste corto y genera curuosidad. Muchss gracias.
    Att. Un colega de Colombia

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