miércoles, 21 de marzo de 2018

Dermatosis de “davener": no es más que el roce

A veces las cosas son lo que parecen, y en un chaval tirando a flaco, el hecho de tener una ligera hiperpigmentación en la piel que recubre las apófisis espinosas hace pensar que no sea más que el roce con la silla, y así se lo explicamos a la madre de Cosme, que más o menos aceptó nuestra explicación. Pero lo que de verdad me alucina de todo esto es que alguien se haya molestado en ponerle un nombre: dermatosis de “davener. Yo al menos pensaba que era un epónimo (llegará el día en que describa la dermatitis de Taberner, o el síndrome Dermapixel), pero repasando un poco la literatura resulta que no es exactamente así, y quien lo describió en el año 2000 en la revista Journal of the American Academy of Dermatology le dio este curioso nombre por haberlo observado en 13 estudiantes judíos ortodoxos, más delgados que la población normal, con estas lesiones que se atribuyeron a un fenómeno de fricción con el respaldo rígido de los bancos en los que rezaban durante largas horas el Torah (“daven” es la palabra que se utiliza por los judíos para rezar, y de ahí lo de “davener” (y yo que me he pasado tantos años escribiéndolo en mayúscula…). Un año más tarde otro avispado dermatólogo describió algo parecido en las rodillas de una devota cristiana católica, también por el hecho de rezar de rodillas, proponiendo un cambio de nombre de este tipo de entidades. Las llamaría “dermatosis devocionales” y se quedaría tan ancho el Dr. Goodheart (así se llama ese señor tan observador).


Davener y devociones aparte, este artículo de Acta Pediátrica de 2015 me parece que propone un nombre bastante más acertado para estos casos como el de Cosme (que fuera coñas, vemos de tanto en tanto en la consulta): dermatitis friccional raquídea. Mucho más elegante y clarificador acerca de la etiopatogenia de este cuadro, definido como un eccema hiperqueratósico que se acompaña de hiperpigmentación cutánea y que se origina por la exposición prolongada y repetida a traumatismos físicos, apareciendo con frecuencia en el contexto de una base atópica. Evidentemente no tiene la menor importancia, así que si detectamos uno de estos casos o nos preguntan madres intrigadas, no hay que hacer nada más que explicar en qué consiste este cuadro.

Creo que es el caso más absurdo que he puesto nunca en este blog, pero al próximo que veáis al menos le podéis poner nombre. A la madre de Cosme al menos pudimos tranquilizarla (creo). El chaval rezar, no es que rezara mucho, pero tenía una constitución muy delgada y entre el cole y el gimnasio se pasaba muchas horas apoyado sobre esa zona.

¿Alguna vez os he dicho que uno de mis viajes preferidos fue a Birmania? Es ver este vídeo y acordarme de por qué. Lo que flipé en Bagan no lo sabe nadie...

IN MYANMAR from Firdaus Hashim on Vimeo.

3 comentarios:

  1. Muy interesante. Algo parecido debe ocurrir con los musulmanes muy devotos que suelen tener un rodal hiperpigmentado en la frente. Lo observé en un viaje a Marruecos hace años y preguntando a paisanos de la zona, me contestaron que era consecuencia de rezar mucho. Supongo que el mecanismo será el mismo. Y si aún no está descrito, siempre puedo tirarme el pisto y bautizar a esta dermatosis frontal con mi apellido :)

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    Respuestas
    1. No es de rezar...es que cuando rezan se dan golpes contra 'algo' y se sienten orgullosos del que lo lleva más marcado ( porque reza más suponen)
      También puedo añadir que antes cuando las yayas fregaban el suelo arrodilladas ( las pobres mujeres) llevaban las rodillas negras y oscuras!

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    2. También las yayas iban más a misa que ahora...

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