A Pelayo le encantaba el deporte. Bueno, le gustaba verlo desde
el sofá de su casa. Por eso no le terminaba de cuadrar que su médico de familia
le dijera que tenía un “pie de atleta”. Y como que apenas había mejorado
después de una semana de tratamiento con una crema para los hongos, unos meses
más tarde había terminado en la consulta de dermatología en el hospital.
Fue en la consulta donde nos explicó que, desde hacía mucho
tiempo, tenía mucho picor entre los dedos de los pies. Bueno, no en todos, sino
que las molestias se limitaban al cuarto espacio interdigital de ambos pies. Se observaba
maceración, hiperqueratosis blanquecina y fisuración del 4º espacio. Pelayo no
tenía lesiones en otras localizaciones y el resto de exploración fue normal,
salvo la uña del 5º dedo algo engrosada. En ese momento no estaba realizando
ningún tratamiento tópico ni oral y, a sus 55 años, no tenía otras enfermedades
relevantes. Era vigilante de seguridad en unos grandes almacenes y tenía que
llevar botas de seguridad en su trabajo. Además, nos contaba que los pies le
sudaban bastante, desde siempre, aunque ese picor por el que consultaba lo
tenía desde hacía unos pocos años, tanto en invierno como en verano.
De momento esto es todo lo que os puedo explicar. Espero
vuestros comentarios a este caso sencillo de diagnosticar, pero quizá no tanto
de resolver. ¿Qué haríais vosotros? El sábado que viene estaremos aquí de
vuelta con la respuesta.
Sería recomendable obtener un cultivo microbiológico (si es posible, tras 10-14 días sin realizar un tratamiento antifúngico). Los principales diagnósticos diferenciales serían: tinea pedis, erosio interdigitalis blastomycetica, psoriasis alba y eritrasma interdigital. Las dos más probables son las primeras. De confirmarse una tinea pedis por hongos dermatofitos, realizaría tratamiento oral con terbinafina (probablemente esa uña engrosada influya en la escasa respuesta al tópico por onicomicosis asociada). Si se trata de una erosio interdigitalis blastomycetica, el hongo responsable habitual es la cándida, por lo que realizaría tratamiento con fluconazol. La lámpara de Wood podría ayudar en el diagnóstico diferencial, dado que la fluorescencia "rojo coral" apuntaría a un eritrasma. La psoriasis alba sería un diagnóstico de exclusión, infrecuente pero descrito. Debería tener algún dato más sugestivos de sebo-psoriasis (además de negatividad y ausencia de respuesta en las situaciones previas) para sospecharlo.
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