miércoles, 18 de febrero de 2015

Si no usas condón, se te va a caer el pelo

¿Qué tendrán que ver los preservativos con la caída del pelo? Pues si lo que tienes es una sífilis secundaria, puede que mucho, porque la alopecia sifilítica, aunque infrecuente, es una de las manifestaciones de esta enfermedad. Y no, la sífilis no es una cosa del pasado, sino que cada vez vemos más casos (al menos en Baleares).

Aunque el diagnóstico lo confirmaremos mediante la realización de serologías, es importante conocer esta forma de presentación, ya que si no, puede ser que nunca lleguemos al diagnóstico (o que lo hagamos demasiado tarde). Y este tipo de alopecia tiene una serie de particularidades que nos deben hacer sospechar y, por tanto, solicitar la analítica correspondiente, como hicimos con Serafín, nuestro paciente de San Valentín.

La alopecia sifilítica, como hemos dicho, no es demasiado frecuente. Diversos estudios arrojan unas cifras de presentación entre el 4 y el 12,5% en la fase secundaria de la enfermedad, y se conoce desde 1940 cuando McCarthy la describió, siendo más frecuente en pacientes homosexuales varones.

Desde el punto de vista clínico se trata de una alopecia no cicatricial, que puede presentarse como única manifestación o acompañando otras lesiones de secundarismo luético. Se suele describir como placas parcheadas o una alopecia más difusa, aunque lo más característico es lo primero, que se describe como un patrón “apolillado”, que es lo que nos debe hacernos pensar en esta entidad si somos rápidos de reflejos. A partir de ahí, una anamnesis más o menos dirigida preguntando por lesión primaria (chancro), lesiones en mucosa oral u otras manifestaciones nos puede hacer llegar a la confirmación del diagnóstico después de solicitar la analítica con las serologías y, por supuesto, descartar otras infecciones de transmisión sexual, incluidas la infección por el VIH y las hepatitis víricas, además de preguntar por síntomas de uretritis.

¿Qué haríamos sin penicilina?

El diagnóstico diferencial ante esta presentación se plantea con un efluvio telógeno o incluso con una alopecia androgénica (en los casos de alopecia difusa) o, en los casos más típicos de placas apolilladas, con otras formas de alopecia no cicatricial, sobre todo la alopecia areata (de un inicio más súbito, con pelos en “signo de admiración”), tiña capitis no inflamatoria o tricotilomanía.

¿Y por qué en la sífilis se te cae el pelo? En realidad la patogenia de la alopecia sifilítica no está del todo clara (para variar), y en muy pocos casos se ha conseguido demostrar la presencia de espiroquetas en el folículo piloso o alrededores (recordemos la imposibilidad de cultivar el bicho en cuestión). Los hallazgos histológicos descritos consisten en taponamiento del folículo, un infiltrado linfocítico perivascular y perifolicular y un aumento de folículos en telógeno. En algunos casos podemos ver células plasmáticas, y lo que no suelen verse son eosinófilos peribulbares, a diferencia de la alopecia areata.

Una vez confirmado el diagnóstico (mediante las serologías treponémicas y no treponémicas), el tratamiento va a depender dependiendo de si existe o no coinfección por VIH, del estadío de la enfermedad (aunque ya hemos dicho que la alopecia sifilítica es característica de la fase secundaria) y de la presencia o no de neurosífilis. En casos no complicados, y sin infección por VIH el tratamiento estándar (si el paciente no es alérgico) consiste en la administración intramuscular de penicilina G benzatina, 2.4 millones de unidades. En aquellos pacientes alérgicos a la penicilina, la pauta de elección es doxiciclina oral 100 mg/12h durante 2 semanas o azitromicina 500 mg/d x 1 semana. Sin embargo, estas alternativas no atraviesan la barrera hemato-encefálica de manera adecuada, así que no serían absolutamente infalibles a la hora de prevenir la neurosífilis (además cada vez hay más casos de sífilis resistentes a los macrólidos). Otro día nos entretendremos más en el aspecto terapéutico, que la cosa da para mucho. Mientras llega ese día, aquí tenéis las guías actualizadas del CDC del 2010, que por cierto también tienen versión para smartphone. Además se recomiendan controles serológicos a los 6, 12 y 24 meses para comprobar la disminución de los títulos de anticuerpos (no, no es necesario pedirles analíticas cada mes).

A Serafín lo tratamos con penicilina según el esquema habitual y le volvió a salir el pelo, sin que presentara otras complicaciones.

Pero como siempre, el mejor tratamiento es la prevención. Así que en San Valentín y durante el resto del año, mejor con preservativo. Os dejo este vídeo sobre el tema (es un anuncio, pero me ha hecho gracia).


LEEM - LA SYPHILIS from gregory Puyperoux on Vimeo.

3 comentarios:

  1. Hola! Muy interesante!! Y este chico no tenía ninguna otra lesión de secundarismo luético?? Ya he leído que la alopecia apolillada puede ser la única manifestación pero, sabes como de frecuente es que se presente sola? Sin otros signos de secundarismo?? Gracias!!!

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    Respuestas
    1. Hola, Mónica. No dispongo de ese dato, aunque quizá sea una cuestión de tiempo que aparezcan otras señales de secundarismo (a no ser que lo diagnostiquemos y tratemos antes, claro, que de eso se trata). Lo importante es sospecharlo. Un abrazo!

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    2. Ok! A tener en cuenta... Fan de tu página! Muchas gracias!! Un abrazo!

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